Militares de la OTAN denuncian a la número 3 de Defensa

El Ministerio de Defensa se enfrenta a un escenario judicial sin precedentes. Un grupo compuesto por 17 oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas ha decidido elevar ante el Tribunal Supremo una querella criminal contra la subsecretaria de Defensa, Adoración Mateos. La denuncia sitúa en el centro de la diana una supuesta estrategia de bloqueo administrativo que impide a los militares españoles ocupar puestos de carácter civil en las agencias internacionales de la OTAN, una maniobra que los demandantes califican como prevaricación administrativa y coacciones.

El conflicto por el estatus de servicios especiales

La raíz de la disputa reside en la negativa sistemática del departamento que dirige Margarita Robles a conceder el pase a la situación de servicios especiales. Esta condición administrativa es vital para los militares que logran plazas como personal estatutario en la Alianza Atlántica, ya que les permite mantener sus derechos y progresión profesional mientras sirven en organismos internacionales. Sin embargo, la cúpula de Defensa habría optado por una interpretación restrictiva de la norma, forzando a los efectivos a solicitar la excedencia voluntaria.

Según la representación legal de los querellantes, liderada por el bufete de Antonio Suárez-Valdés, el Ministerio ha instaurado una suerte de barrera burocrática que no encuentra respaldo en el ordenamiento jurídico vigente. Los militares afectados denuncian que, a pesar de presentar los certificados oficiales emitidos por las agencias de la OTAN donde se especifica la naturaleza de sus contratos, la Subsecretaría ha rechazado sus peticiones de forma arbitraria, ignorando incluso sentencias judiciales previas que daban la razón a los uniformados.

Un cambio de criterio con trasfondo político

Lo que más suspicacias levanta entre los denunciantes es la volatilidad en la toma de decisiones. En el pasado, la propia Adoración Mateos había autorizado pases a servicios especiales para perfiles idénticos. Sin embargo, la querella apunta a que se ha producido un giro radical en la política del Ministerio, supuestamente motivado por cuestiones políticas y no técnicas, lo que habría derivado en una denegación indiscriminada de las solicitudes de continuidad y acceso a estos puestos internacionales.

  • Inexistencia de normativa: Defensa alega la falta de una autorización previa del Estado español que no figura en ningún reglamento oficial.
  • Perjuicio profesional: Al obligarles a pasar a la excedencia, los militares pierden antigüedad y beneficios económicos, afectando gravemente a su carrera.
  • Impacto institucional: Esta política dificulta que España tenga una representación sólida y competitiva en los puestos civiles de las estructuras de la Alianza.

Coacciones y arbitrariedad: el núcleo de la denuncia

La acusación de coacciones se sustenta en la «alternativa forzada» a la que se ven sometidos los oficiales. Los querellantes exponen que el Ministerio utiliza su poder institucional para colocar al militar ante una dicotomía imposible: o renuncian a su plaza internacional en la OTAN —con el consiguiente daño a su proyección y prestigio— o aceptan una situación de excedencia gravosa para poder incorporarse al puesto, mientras intentan pelear sus derechos en los tribunales.

En términos jurídicos, la querella presentada ante la Sala de lo Penal del Supremo argumenta que la arbitrariedad es manifiesta. Sostienen que Defensa mantiene un criterio restrictivo de forma deliberada, incluso tras las advertencias de diversos órganos institucionales y los fallos judiciales que ya han cuestionado este proceder. La situación no solo afecta a los 17 firmantes, sino que sienta un precedente preocupante para cualquier miembro de las Fuerzas Armadas que aspire a representar a España en organismos internacionales de defensa y seguridad.

Hacia un horizonte judicial incierto para Defensa

El avance de esta querella podría obligar a la número tres de Defensa a comparecer como investigada, lo que supondría un duro golpe para la gestión de Margarita Robles. Los militares insisten en que no se trata de una cuestión de presupuesto, sino de un uso abusivo de la potestad administrativa que vulnera el derecho al desarrollo profesional de los miembros de la milicia.

En conclusión, el enfrentamiento judicial subraya una tensión creciente entre el personal cualificado de las Fuerzas Armadas y la dirección política del Ministerio. La resolución del Tribunal Supremo será determinante para definir si el acceso a la OTAN debe estar sujeto a la discrecionalidad política o si, por el contrario, debe regirse estrictamente por la normativa estatutaria que protege a quienes deciden proyectar la imagen de España en el exterior.