Montero prevé ganar en Andalucía y formar gobierno el lunes

El pulso de María Jesús Montero a los sondeos: una victoria basada en la movilización

A pocos días de la cita con las urnas, la estrategia del PSOE-A se centra en una premisa clara: la capacidad de revertir las tendencias marcadas por la demoscopia mediante la activación del electorado indeciso. La candidata a la presidencia de la Junta, María Jesús Montero, ha manifestado una confianza firme en su capacidad para encabezar el próximo Ejecutivo andaluz, desestimando de forma categórica las proyecciones que auguran un retroceso histórico para su formación.

Frente a los análisis que sitúan a los socialistas por debajo de los 30 escaños obtenidos en 2022, Montero sostiene que su candidatura concurre con la determinación de liderar el escrutinio este domingo. Según ha explicado la líder socialista, su horizonte inmediato no se limita a la jornada electoral, sino que planea iniciar las negociaciones para formar gobierno el próximo lunes, asumiendo una victoria que muchos analistas consideran incierta.

El precedente histórico como arma política

Para sustentar su optimismo, la candidata ha recurrido a la memoria electoral de la autonomía, recordando que en Andalucía las encuestas no siempre han sido un reflejo fiel del resultado final en las urnas. En su análisis, Montero ha destacado dos momentos clave que definen la volatilidad del voto andaluz:

  • El escenario de 2012: Donde el Partido Popular no alcanzó la mayoría absoluta esperada, permitiendo un pacto de progreso entre el PSOE-A e Izquierda Unida.
  • La ruptura de 2018: Un año en el que, a pesar de ser la fuerza más votada, la falta de mayorías suficientes desplazó a los socialistas del poder tras el acuerdo entre PP, Ciudadanos y el apoyo externo de Vox.

Bajo este prisma, la candidata insiste en que el veredicto definitivo reside en los ciudadanos y no en los muestreos previos. Según sus palabras, existe un volumen significativo de votantes que solo definen o comunican su posición en los momentos finales de la campaña, un factor que podría ser determinante para alterar cualquier pronóstico actual.

La movilización del voto progresista y la defensa de lo público

El eje central de este tramo final de campaña se apoya en la recuperación de la confianza de aquellos ciudadanos que, habiendo votado al PSOE en el pasado, se encuentran ahora en la abstención o la duda. Montero ha hecho un llamamiento directo a la «gente progresista», enfatizando que la estabilidad de los servicios públicos en Andalucía depende directamente de la participación masiva en estas elecciones.

La candidata subraya que el éxito de su formación depende de que el electorado comprenda la relevancia de estos comicios para el modelo de bienestar social. Por ello, su agenda se intensifica con el respaldo de la dirección nacional. Este miércoles, la campaña se traslada a la provincia de Granada, concretamente al municipio de Pulianas, donde Montero contará con el respaldo de Pedro Sánchez. Este acto conjunto refuerza la importancia que Ferraz otorga a la plaza andaluza como termómetro político nacional.

Hacia un nuevo escenario de gobernabilidad el lunes

A pesar de la prudencia que dice mantener, la líder del PSOE-A ya visualiza el escenario post-electoral. Su objetivo es iniciar el diálogo con otras fuerzas políticas de manera inmediata tras conocerse el recuento. Esta hoja de ruta implica una gestión ágil de los resultados para evitar bloqueos institucionales y garantizar que el bloque de progreso tome las riendas de la Junta de Andalucía sin dilaciones.

Finalmente, la campaña concluirá el próximo viernes en Sevilla, cerrando un ciclo de movilización donde los socialistas han intentado contrarrestar el marco narrativo de la derrota. Para Montero, la verdadera encuesta se realiza el domingo y su convicción es que, si el electorado tradicional responde, el mapa político andaluz dará un giro inesperado respecto a lo proyectado por los analistas.