La precisión en el lenguaje político no es solo una cuestión de forma, sino un reflejo del conocimiento real sobre las realidades sociales que se pretenden gestionar. Durante su reciente paso por Antequera, la vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, se ha visto envuelta en una polémica que trasciende lo anecdótico tras incurrir en una confusión conceptual que ha despertado el malestar tanto en la esfera política como en el tejido asociativo de la provincia de Málaga.
El error terminológico: Adipa frente a Adapi
El núcleo de la controversia se originó cuando la dirigente socialista, en declaraciones a los medios locales, se refirió erróneamente a la entidad que acababa de visitar. Montero mencionó haber estado en Adapi, vinculándola directamente con el apoyo a personas con enfermedad mental. Sin embargo, el centro visitado fue Adipa, una institución histórica en la comarca cuya misión es la atención integral a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Esta equivocación no se limitó a una simple transposición de siglas. Al catalogar a los usuarios de Adipa bajo el prisma de la salud mental, se ignoró la naturaleza específica de la discapacidad intelectual, una distinción por la que colectivos como Plena Inclusión han luchado durante décadas para garantizar una atención adecuada y un marco jurídico y social diferenciado.
Reacciones en el ámbito institucional de Antequera
El impacto de estas declaraciones fue inmediato. El alcalde de la ciudad, Manuel Barón, no tardó en manifestar su descontento, señalando que este tipo de errores denotan una preocupante falta de preparación durante las visitas institucionales. Para la alcaldía, confundir los fines de una asociación tan arraigada en el municipio supone una falta de sensibilidad hacia los profesionales y las familias que forman parte de la comunidad de Adipa.
Desde el sector social se ha recordado que el rigor es fundamental cuando se habla de colectivos vulnerables. Las principales diferencias entre ambos conceptos radican en:
- Discapacidad intelectual: Se refiere a limitaciones en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que aparecen antes de los 18 años.
- Salud mental: Engloba una amplia gama de condiciones que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento, que pueden aparecer en cualquier etapa de la vida.
Dependencia y sector agrario: el trasfondo político de la jornada
A pesar del desliz terminológico, la agenda de Montero en Andalucía tenía un marcado carácter de confrontación con la gestión actual de la Junta de Andalucía. La dirigente aprovechó su intervención para denunciar lo que considera un desmantelamiento del sistema de dependencia bajo el mandato de Juanma Moreno Bonilla. Entre sus propuestas electorales, destacó la necesidad de:
- Agilizar los trámites administrativos para la concesión de ayudas.
- Aumentar de forma significativa el número de plazas en centros asistenciales.
- Priorizar la inversión en servicios sociales como eje vertebrador de la autonomía personal.
La jornada concluyó con un encuentro en una cooperativa agrícola malagueña, donde la política socialista puso el foco en la modernización tecnológica y la urgencia de garantizar un relevo generacional efectivo para evitar el abandono de las explotaciones rurales. En este escenario, defendió el papel de la digitalización como herramienta para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del campo.
Conclusión: el peso de la formación en la gestión pública
Lo sucedido en Antequera sirve como recordatorio de que la acción política debe estar respaldada por un conocimiento profundo de las entidades con las que se interactúa. Aunque los lapsus pueden ser comunes en agendas apretadas, la confusión entre discapacidad y enfermedad mental toca una fibra sensible del sector social, que demanda ser reconocido por su identidad propia y no como un concepto genérico en un discurso de campaña.
