Narbona marca distancias en la Audiencia Nacional sobre el ‘caso Leire’
La actual presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha ofrecido un testimonio clave ante el juez Santiago Pedraz con el objetivo de blindar la imagen institucional del partido. Durante su comparecencia en calidad de testigo por el denominado caso Leire, la dirigente socialista ha rechazado de forma tajante poseer cualquier tipo de información sobre una supuesta red interna destinada a interferir en las investigaciones judiciales que afectan directamente al entorno de Pedro Sánchez o al propio Ejecutivo.
Narbona ha sido clara al asegurar que no tenía el más mínimo conocimiento de que la exmilitante Leire Díez estuviera presuntamente articulando una trama para dinamitar procesos legales. Tras una declaración que se prolongó por espacio de media hora, la presidenta socialista subrayó ante los medios de comunicación que su papel en este asunto fue meramente de canalización informativa, sin que llegara a sospechar de actividades ilícitas.
El análisis de los mensajes durante la crisis de abril
El núcleo del interrogatorio se ha centrado en las comunicaciones interceptadas por la UCO de la Guardia Civil. Estos mensajes coinciden con el periodo de reflexión que se tomó el presidente del Gobierno tras la apertura de diligencias contra Begoña Gómez por presunto tráfico de influencias. En dichas conversaciones, Leire Díez proponía «reconducir» la situación legal y ofrecer una suerte de «ayuda cualificada» para revertir la presión judicial sobre Moncloa.
Ante estas propuestas, que incluían la idea de «darle la vuelta como un calcetín» a los ataques recibidos, Narbona ha explicado que su reacción fue remitir a Díez a Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE. Según el testimonio de la presidenta, fue el propio Cerdán quien posteriormente le comunicó que lo hablado con la exmilitante carecía de relevancia política y era, a todos los efectos, intrascendente.
Una relación profesional sin vínculos de amistad
Para contextualizar su relación con la principal investigada, Narbona ha detallado ante el juez el origen de su vínculo. La dirigente conoció a Díez en el año 2017, en el entorno del PSOE de Cantabria, y mantuvo contactos esporádicos en los años siguientes. No obstante, ha sido enfática al definirla como una conocida del ámbito político y no como una amiga personal.
- Vínculo con Enusa: Narbona confirmó que en 2020 mantuvieron contacto profesional cuando Díez trabajaba en esta empresa pública y solicitó asesoramiento en materia de imagen.
- Intermediación interna: La defensa de Narbona se basa en que cualquier propuesta de estrategia fue derivada a los canales oficiales del partido (Secretaría de Organización).
- Ausencia de sospecha: La presidenta afirma que nunca detectó que se estuviera fraguando un plan para boicotear la labor de la justicia.
Hacia la resolución del conflicto judicial
Con este testimonio, la cúpula del PSOE intenta establecer un cordón sanitario alrededor de las acciones de Leire Díez. Al presentar las propuestas de la exmilitante como ocurrencias sin peso real, el partido busca desactivar la tesis de que existía una trama organizada desde Ferraz para influir en los tribunales.
En conclusión, la declaración de Cristina Narbona ante la Audiencia Nacional se erige como una pieza fundamental para la estrategia de defensa del partido, situando la responsabilidad de los mensajes y las supuestas intenciones de sabotaje exclusivamente en el ámbito personal de la investigada, desvinculando así cualquier decisión orgánica del Gobierno de España o de la dirección nacional socialista.
