No Hablamos Catalán denuncia el imperialismo de TV3

La actual coyuntura política en el territorio aragonés ha abierto un nuevo frente en la batalla por la identidad cultural y lingüística. Tras los últimos cambios en la administración autonómica, diversos colectivos civiles han intensificado su presión para frenar lo que denominan una injerencia constante desde las instituciones catalanas. En el centro de esta controversia se encuentra la plataforma No Hablamos Catalán, que reclama medidas contundentes para proteger la soberanía administrativa y cultural de la región frente a los proyectos expansionistas del nacionalismo vecino.

Hacia una reestructuración de la Academia Aragonesa de la Lengua

Uno de los puntos más críticos en la agenda de la entidad es la transformación profunda de la Academia Aragonesa de la Lengua. Según el colectivo, la institución actual opera bajo una lógica que favorece el pancatalanismo, alejándose de la realidad lingüística propia de las comarcas orientales de Aragón. La exigencia principal radica en una reforma estructural que elimine los institutos actuales —el Instituto de l’Aragonés y el Institut Aragonès del Català— para unificarlos en un organismo que defienda las modalidades lingüísticas locales sin tutelas externas.

La plataforma considera una «obligación moral» del nuevo ejecutivo revertir acuerdos previos, especialmente aquel que delegó la autoridad lingüística sobre las hablas aragonesas al Institut d’Estudis Catalans (IEC). Esta cesión de competencias es vista como una pérdida de autonomía que debe corregirse mediante la creación de una renovada Academia de la Lengua Aragonesa, centrada exclusivamente en el patrimonio idiomático de la comunidad.

La cartografía de TV3: Un conflicto que traspasa fronteras

El uso de mapas meteorológicos en la televisión pública catalana (TV3) ha vuelto a encender los ánimos en Aragón. La representación de los denominados Países Catalanes, que anexiona visualmente franjas de Aragón, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, es denunciada como una herramienta de imperialismo cultural. Lejos de ser un hecho aislado, esta práctica ha generado incluso tensiones internacionales tras incluir la ciudad italiana de Alguero en su radar cartográfico.

  • Invisibilización administrativa: La denuncia subraya cómo municipios como Valderrobres son rebautizados sistemáticamente como Vall-de-roures en las emisiones de la cadena.
  • Continuidad institucional: A pesar del cambio de liderazgo en la Generalitat hacia el PSC, la plataforma critica que la intensidad de estas proyecciones territoriales no ha disminuido.
  • Reacción internacional: Medios de prestigio en Italia han calificado estas prácticas de «delirio separatista», una visión que No Hablamos Catalán utiliza para reforzar su postura ante el Gobierno de Aragón.

El conflicto judicial por el patrimonio de Sijena

La defensa del territorio no se limita a la lengua o los mapas; el patrimonio histórico es otro pilar fundamental de la disputa. Recientemente, la querella interpuesta por cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat contra las autoridades aragonesas ha reabierto la herida de las pinturas murales del Monasterio de Sijena. Este movimiento judicial busca bloquear el retorno de las piezas a su ubicación original en Huesca, bajo el argumento de la «preservación del patrimonio».

Para las entidades civiles aragonesas, este tipo de acciones legales representan un intento de obstaculizar el cumplimiento de las sentencias y un desprecio a la legitimidad territorial de Aragón sobre sus bienes históricos. La plataforma vincula estos ataques judiciales con una estrategia global de subordinación cultural que el nuevo ejecutivo aragonés debe confrontar con firmeza jurídica.

Un movimiento nacido de la resistencia civil

Desde su fundación en Fraga en el año 2008, No Hablamos Catalán se ha posicionado como un observatorio contra el nacionalismo expansivo. Su composición integra a diversos sectores que defienden la singularidad de las lenguas de la antigua Corona de Aragón, reivindicando siempre el castellano como nexo común y rechazando cualquier intento de asimilación bajo el concepto de «Països Catalans».

En conclusión, la plataforma espera que la nueva etapa política sirva para blindar los intereses regionales. La demanda de una política lingüística propia, la protección del patrimonio artístico y el cese de las injerencias mediáticas externas conforman el núcleo de un desafío que busca, ante todo, el reconocimiento de la identidad aragonesa como una entidad plenamente autónoma y soberana en sus decisiones culturales.