Alfonso Novo desvincula a Mazón de las decisiones en la DANA

La gestión técnica de FGV frente a la ausencia de alertas hidrológicas

La comparecencia de Alfonso Novo, gerente de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), en la comisión de investigación del Congreso ha arrojado luz sobre la jerarquía de toma de decisiones durante la fatídica jornada del 29 de octubre. El eje central de su testimonio se ha fundamentado en una premisa técnica: la falta de información hidrológica precisa que permitiera prever el desbordamiento del barranco del Poyo, un factor que, según Novo, condicionó de forma absoluta la operatividad de Metrovalencia.

A diferencia de las críticas políticas que apuntan a una negligencia coordinada, Novo ha centrado su defensa en el estricto cumplimiento de los protocolos internos. Según el gerente, la empresa pública operó bajo la premisa de una alerta meteorológica por lluvias, pero nunca bajo el escenario de una inundación masiva e imprevista de sus infraestructuras críticas.

Autonomía operativa y desvinculación de la figura de Carlos Mazón

Uno de los puntos más debatidos durante la sesión parlamentaria fue la comunicación entre la gerencia de FGV y el Gobierno autonómico. Novo fue tajante al desvincular al expresidente Carlos Mazón de la gestión directa y operativa de la red ferroviaria durante la crisis. El responsable de FGV argumentó que la estructura de mando cuenta con mecanismos ordinarios que no requieren la intervención directa de la presidencia para decisiones técnicas como la suspensión del servicio.

Ante las preguntas sobre por qué no se contactó directamente con Mazón para alertar de la situación en las inmediaciones del barranco del Poyo, Novo subrayó que los canales de comunicación establecidos pasaban por el secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra. «No me correspondía a mí esa comunicación», señaló, insistiendo en que la toma de decisiones se basa en flujos de información oficial que, en aquel momento, no reportaban la magnitud real del peligro.

La cronología del desastre: De la lluvia a la «masa de barro»

Para entender la respuesta de FGV, es necesario desglosar cómo se percibió el fenómeno desde el puesto de mando de Valencia Sud. El gerente detalló que la jornada se gestionó inicialmente como un episodio de alerta roja meteorológica convencional, activando las vigilancias pertinentes. Sin embargo, la brecha entre la previsión de lluvia y la realidad de la riada fue insalvable.

  • Alertas oficiales: FGV sostiene que no recibió avisos específicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar ni de Emergencias sobre la avenida del barranco.
  • Mantenimiento del servicio: Se priorizó la movilidad ciudadana mientras las condiciones de seguridad lo permitieron, siguiendo el carácter de servicio esencial.
  • El punto de no retorno: Fue a las 19:40 horas cuando el personal detectó visualmente una enorme masa de lodo avanzando hacia las instalaciones, momento en el que la situación cambió drásticamente.

Novo admitió que, de haber contado con una predicción de riada catastrófica en lugar de avisos por precipitaciones intensas, la hoja de ruta de la compañía habría sido radicalmente distinta. Esta distinción entre «lluvia» y «desastre» es la piedra angular que utiliza la gerencia para justificar por qué no se paralizó la red en horas más tempranas.

Seguridad de los empleados y balance de daños

Frente a las acusaciones de algunos grupos parlamentarios y sindicatos sobre una supuesta exposición innecesaria de los trabajadores, Alfonso Novo defendió la profesionalidad de la plantilla. Destacó que, a pesar de la magnitud de la catástrofe que arrasó Valencia Sud, no se lamentaron víctimas mortales ni entre los usuarios ni entre los empleados de Metrovalencia.

La suspensión definitiva de la circulación se ejecutó cuando el agua comenzó a afectar a los sistemas críticos que garantizan la explotación ferroviaria segura. Según el gerente, el personal actuó con ejemplaridad bajo una presión extrema, evacuando el puesto de mando solo cuando la integridad física estaba en riesgo inminente, registrándose únicamente un herido leve en las tareas de evacuación.

Reflexión final sobre la resiliencia de las infraestructuras

La comparecencia concluye con una visión técnica que pone en jaque la coordinación entre los organismos de medición hidrológica y los gestores de transporte. La principal lección extraída por la gerencia de FGV es que los protocolos de actuación, por muy estrictos que sean, resultan insuficientes si la cadena de información externa falla en la detección temprana de fenómenos de gran escala como el del barranco del Poyo. La defensa de la gestión técnica de Metrovalencia queda así ligada a la ausencia de datos críticos que habrían permitido anticipar el impacto en la red.