Otegi propone una lista nacional vasca para las generales

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Para Otegi, el debate político actual no debe centrarse en la especulación sobre cuándo se celebrarán las elecciones, sino en los objetivos que el nacionalismo vasco debe defender en Madrid. Su propuesta se fundamenta en un programa de mínimos que permita sumar fuerzas en el País Vasco y Navarra, dejando a un lado las discrepancias ideológicas para priorizar los puntos de coincidencia histórica y política.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

Para Otegi, el debate político actual no debe centrarse en la especulación sobre cuándo se celebrarán las elecciones, sino en los objetivos que el nacionalismo vasco debe defender en Madrid. Su propuesta se fundamenta en un programa de mínimos que permita sumar fuerzas en el País Vasco y Navarra, dejando a un lado las discrepancias ideológicas para priorizar los puntos de coincidencia histórica y política.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

El tablero político vasco se prepara para un giro estratégico de gran calado. Durante la apertura de la Asamblea General en Bilbao, Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ha lanzado una propuesta ambiciosa: la creación de una lista nacional popular que agrupe a las distintas sensibilidades soberanistas para los próximos comicios generales. El objetivo es claro: trascender las siglas de partido para proyectar la fuerza de un «pueblo unido» frente a las instituciones del Estado.

Un frente soberanista frente a la fragmentación partidista

Para Otegi, el debate político actual no debe centrarse en la especulación sobre cuándo se celebrarán las elecciones, sino en los objetivos que el nacionalismo vasco debe defender en Madrid. Su propuesta se fundamenta en un programa de mínimos que permita sumar fuerzas en el País Vasco y Navarra, dejando a un lado las discrepancias ideológicas para priorizar los puntos de coincidencia histórica y política.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

El tablero político vasco se prepara para un giro estratégico de gran calado. Durante la apertura de la Asamblea General en Bilbao, Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ha lanzado una propuesta ambiciosa: la creación de una lista nacional popular que agrupe a las distintas sensibilidades soberanistas para los próximos comicios generales. El objetivo es claro: trascender las siglas de partido para proyectar la fuerza de un «pueblo unido» frente a las instituciones del Estado.

Un frente soberanista frente a la fragmentación partidista

Para Otegi, el debate político actual no debe centrarse en la especulación sobre cuándo se celebrarán las elecciones, sino en los objetivos que el nacionalismo vasco debe defender en Madrid. Su propuesta se fundamenta en un programa de mínimos que permita sumar fuerzas en el País Vasco y Navarra, dejando a un lado las discrepancias ideológicas para priorizar los puntos de coincidencia histórica y política.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.

El tablero político vasco se prepara para un giro estratégico de gran calado. Durante la apertura de la Asamblea General en Bilbao, Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ha lanzado una propuesta ambiciosa: la creación de una lista nacional popular que agrupe a las distintas sensibilidades soberanistas para los próximos comicios generales. El objetivo es claro: trascender las siglas de partido para proyectar la fuerza de un «pueblo unido» frente a las instituciones del Estado.

Un frente soberanista frente a la fragmentación partidista

Para Otegi, el debate político actual no debe centrarse en la especulación sobre cuándo se celebrarán las elecciones, sino en los objetivos que el nacionalismo vasco debe defender en Madrid. Su propuesta se fundamenta en un programa de mínimos que permita sumar fuerzas en el País Vasco y Navarra, dejando a un lado las discrepancias ideológicas para priorizar los puntos de coincidencia histórica y política.

Bajo esta premisa, la formación soberanista aspira a movilizar a cerca de un millón de vascos y vascas tras una única papeleta. Según el dirigente abertzale, este volumen de votos enviaría un mensaje de voluntad nacional democrática incontestable, reafirmando la visión de Euskal Herria como un territorio de siete provincias con pleno derecho a decidir su futuro.

El horizonte de 2026 y la conexión con el tejido social

La asamblea no solo ha servido para trazar la ruta electoral, sino también para analizar la salud de la iniciativa «Diálogo Nacional». Tras meses de contacto directo con la ciudadanía, la formación concluye que existe una brecha preocupante entre las prioridades de las élites políticas y las necesidades reales de la población. En este sentido, EH Bildu busca posicionarse como una alternativa alejada de la política convencional, situando el foco en los derechos de las mayorías sociales.

Otegi ha insistido en que el proyecto soberanista debe ocupar un «centro» que no es ideológico, sino popular y territorial. El año 2026 se presenta como una fecha clave para consolidar esta estrategia, donde las decisiones que se tomen deberán ir de la mano de un movimiento ciudadano cada vez más amplio y organizado frente a las derivas autoritarias.

Renovación interna para un nuevo ciclo político

El encuentro en Bilbao también ha dejado espacio para la reestructuración orgánica. La coalición ha reunido a más de 500 representantes para validar un nuevo reglamento electoral interno y dar paso a nuevas figuras. Entre los relevos más significativos se encuentra la propuesta de Xabier Iraola para asumir la Secretaría General de Sortu, recogiendo el testigo de Arkaitz Rodríguez, quien ahora se centra en la Acción Política de EH Bildu.

Este relevo generacional busca dotar a la izquierda soberanista de la agilidad necesaria para afrontar los retos de la liberación nacional. La dirección de la formación ha subrayado que están preparados para tomar decisiones históricas en los próximos meses, siempre bajo el mandato de ampliar el espacio social que actualmente representa la coalición y fortalecer la defensa democrática de las instituciones vascas.

  • Impulso a la unidad de acción entre fuerzas soberanistas de Navarra y el País Vasco.
  • Priorización de la agenda social emanada del proceso de participación ciudadana.
  • Consolidación de un bloque de votantes que alcance la cifra simbólica del millón de apoyos.
  • Adaptación de las estructuras internas para el ciclo electoral de 2026.

Finalmente, el mensaje enviado desde Bilbao es de resistencia y ambición. Al rechazar el juego especulativo del bipartidismo estatal, la estrategia de la lista unificada pretende convertir la representación vasca en las Cortes Generales en un bloque monolítico que actúe exclusivamente bajo la lógica del mandato popular de su territorio.