Pedraz cita a Cintia Rocho tras la petición de Biedma

La investigación sobre las presuntas maniobras para desestabilizar la carrera judicial de la magistrada Beatriz Biedma en Badajoz ha cobrado un nuevo impulso en la Audiencia Nacional. El magistrado Santiago Pedraz ha modificado su postura inicial al aceptar la comparecencia de Cintia Rocho, una figura clave vinculada a entornos del narcotráfico, cuya declaración podría arrojar luz sobre un supuesto plan orquestado para apartar a Biedma de sus funciones instructoras.

El avance judicial en la trama de desacredito contra Biedma

Santiago Pedraz ha fijado para el próximo 24 de noviembre la comparecencia de Cintia Rocho, atendiendo finalmente a las insistentes peticiones de la defensa de la juez Biedma. Esta decisión no solo implica el interrogatorio de la testigo, sino también la validación de diversas diligencias policiales que buscan desentrañar una red de intereses cruzados. Entre estas medidas, destaca la entrega de un atestado detallado de la Policía Nacional centrado en la identificación de un perfil de Facebook bajo el seudónimo de «José García Fernández», sospechoso de haber actuado como puente en la trama.

Además, el juzgado central ha solicitado formalmente al Juzgado número 3 de Badajoz toda la documentación relativa a los intentos del exjuez Luis José Sáenz de Tejada por personarse en procedimientos clave. Este movimiento judicial busca verificar si existió una estrategia jurídica deliberada para recusar a la magistrada y forzar su salida de investigaciones sensibles relacionadas con el crimen organizado en la región extremeña.

Testimonios clave y la sombra de una coacción organizada

El núcleo de la acusación se sostiene sobre declaraciones previas de Rocho ante la Guardia Civil, donde relató contactos telefónicos alarmantes con Sáenz de Tejada. Según consta en las diligencias, el exmagistrado habría sugerido la necesidad de «eliminar» a Biedma, una expresión que la testigo interpretó como una amenaza real a la integridad física de la juez. Estos indicios apuntan a una «actuación concertada» que superaba la simple crítica judicial para entrar en el terreno de la presión delictiva y el espionaje personal.

La insistencia de la defensa de Biedma ha sido fundamental para que Pedraz reevaluara la relevancia de Rocho. Se han puesto sobre la mesa pruebas adicionales, como anotaciones en agendas personales de otros implicados donde aparecían referencias explícitas a la «Jueza de Badajoz» junto a términos vinculados al tráfico de estupefacientes. Estos documentos sugieren que existía un seguimiento pormenorizado de los movimientos de la magistrada para buscar flancos débiles en su reputación profesional.

La conexión digital: Del anonimato en redes a las redes de narcotráfico

Los informes de la UCO (Unidad Central Operativa) han sido determinantes para trazar el mapa de relaciones entre los sospechosos. La investigación sugiere que el descontento de ciertos investigados por narcotráfico en Badajoz fue canalizado a través de grupos de redes sociales como «Independencia Judicial Badajoz». Fue en este entorno digital donde el exjuez Sáenz de Tejada habría captado a personas con antecedentes, como Rocho y otros individuos conocidos como ‘El Gitano’, para alimentar una narrativa de «mafia judicial» local.

El uso de identidades digitales falsas, como la ya mencionada cuenta de «José García Fernández», refuerza la tesis de una operación encubierta. Este perfil habría intentado incitar a los testigos a colaborar en una supuesta «limpieza» de los juzgados, una propuesta que, según los informes actuales, Cintia Rocho habría rechazado inicialmente. La declaración programada en la Audiencia Nacional será vital para confirmar si estas interacciones formaban parte de un plan sistemático para corromper la independencia de la instrucción judicial en Badajoz.

Este proceso pone de relieve la vulnerabilidad de los instructores ante campañas de desprestigio coordinadas y cómo el uso de confidentes o personas con causas pendientes puede ser instrumentalizado para atacar la línea de flotación del Estado de Derecho. El interrogatorio del próximo noviembre se perfila como el epicentro de un caso que trasciende lo personal para convertirse en una defensa de la integridad del sistema de justicia español.