La declaración de Roberto Roselli, exconsejero delegado de Plus Ultra, ante la Audiencia Nacional ha marcado un punto de inflexión en la investigación sobre las ayudas públicas recibidas por la aerolínea. En un testimonio que refuerza las sospechas de corrupción y tráfico de influencias, el directivo ha ratificado que la compañía destinó una «mordida» específica para asegurar la supervivencia financiera de la entidad en el peor momento de la crisis sanitaria.
El precio del rescate: Una comisión del 1% bajo sospecha
Según el testimonio de Roselli, la aerolínea no dudó en comprometer el 1% de la ayuda total concedida por la SEPI (53 millones de euros) para remunerar las labores de mediación. Este montante, que asciende a 530.000 euros, fue canalizado hacia Julio Martínez Martínez, socio directo del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La directiva de Plus Ultra admite ahora que el desembolso se realizó con la convicción de que el destinatario final de dicha influencia era el exlíder socialista.
Lo relevante de esta confesión es la admisión de que los pagos no respondían a servicios reales de consultoría, sino a una estrategia para facilitar el acceso a los fondos estatales. Roselli ha detallado que el entorno de Zapatero se convirtió en la vía de escape para una empresa que se encontraba en una situación de «extrema necesidad» y que veía en los contactos políticos su única posibilidad de salvación.
Ingeniería financiera para enmascarar los pagos
Para dotar de una apariencia de legalidad a estas transacciones, la aerolínea habría utilizado una estructura de facturación ficticia. El exCEO reconoció que se emitieron cerca de 40 facturas por conceptos como «elaboración de informes», documentos que, en la práctica, carecían de valor operativo o eran directamente inexistentes. El desglose de los pagos revela una red de empresas vinculadas al socio de Zapatero:
- Análisis Relevante: Receptora de 249.000 euros.
- Voli Analítica: Perceptora de más de 98.000 euros.
- Domotic Europe: Entidad que recibió otros 110.000 euros aproximadamente.
- Pagos en especie: Se incluyeron cerca de 69.000 euros representados en billetes de clase Business para el mediador.
El origen de la trama: Una llamada y un número oculto
El relato judicial sitúa el inicio de las gestiones en abril de 2020. En un contexto de parálisis total del sector aéreo, los responsables de la compañía buscaron desesperadamente interlocutores con capacidad de decisión en el Gobierno de España. Tras diversos contactos con empresarios venezolanos y facilitadores, se produjo un hito clave: una llamada telefónica desde un número oculto que, según los investigados, correspondía a Rodríguez Zapatero.
Aunque en ese primer contacto no se discutieron honorarios, la directiva de Plus Ultra entendió que el expresidente actuaría a través de su persona de confianza, Julio Martínez. A partir de ese momento, se aceptó de forma tácita la necesidad de abonar lo que internamente denominaron como un servicio de acompañamiento, un eufemismo para referirse a la compra de influencia política en el proceso de concesión del crédito de la SEPI.
La defensa de la viabilidad frente a la irregularidad
Pese a reconocer la irregularidad de los pagos y el uso de facturas pantalla, la defensa de los exdirectivos sostiene que Plus Ultra no es una empresa fantasma. Argumentan que la compañía mantiene una actividad económica real, con cientos de empleados y una contribución activa a las arcas públicas. Para Roselli, la implicación en esta trama de blanqueo y tráfico de influencias fue una respuesta desesperada a una coyuntura económica asfixiante.
Sin embargo, la investigación que lidera el juez José Luis Calama en la Audiencia Nacional se centra en la opacidad de estas operaciones y en las dádivas no declaradas encontradas en despachos profesionales. El caso Plus Ultra trasciende ahora la mera gestión empresarial para convertirse en un expediente judicial sobre cómo el poder político pudo haber sido monetizado durante la pandemia, afectando directamente a la integridad del uso de los fondos públicos destinados a la recuperación económica.
