Podemos reivindica el No a la guerra contra Trump en el 8M

La lucha por la autonomía reproductiva en Castilla y León

En el marco de las movilizaciones por el 8M, el foco de atención se ha desplazado hacia la precariedad de los derechos sanitarios en el ámbito regional. La formación morada ha denunciado con contundencia que las mujeres en Castilla y León continúan enfrentándose a una barrera institucional que las relega a una posición de vulnerabilidad. El centro de la crítica radica en la imposibilidad de ejercer el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo dentro de la red hospitalaria pública.

Desde la organización política se califica esta situación como una forma de ciudadanía incompleta. La exigencia es clara: la sanidad pública debe garantizar que el aborto sea una prestación real y efectiva en las nueve provincias de la comunidad. Esta demanda no solo busca una mejora administrativa, sino que se plantea como un acto de resistencia frente a lo que consideran una ofensiva contra los avances logrados por el movimiento feminista en la última década.

Feminismo como eje de resistencia global y pacifista

Más allá de las fronteras regionales, la jornada del Día Internacional de la Mujer ha servido para vincular la agenda feminista con una postura geopolítica radical. Mar Cambrollé, secretaria Lgtbiqa+ de Podemos, ha situado el feminismo como un movimiento por la paz intrínsecamente opuesto a las políticas de confrontación. En este sentido, la figura de Donald Trump ha sido señalada como la representación máxima de un modelo que amenaza la integridad de las mujeres, los colectivos migrantes y los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Para la formación, el pacifismo no es una postura estética, sino un compromiso que exige cambios estructurales en la política exterior del Estado español. Bajo esta premisa, el rechazo a la violencia se traduce en propuestas concretas:

  • La salida inmediata de España de la estructura de la OTAN.
  • El desmantelamiento de las bases militares estadounidenses en territorio nacional.
  • La construcción de una diplomacia basada en la soberanía y los derechos humanos.

Frente común ante el avance de las corrientes reaccionarias

Por su parte, Sandra San José, responsable de Feminismo del partido, ha enfatizado que la presencia en las calles de Valladolid y otras capitales es una respuesta directa al auge de ideologías que intentan revertir las conquistas sociales. La retórica del «No a la guerra» se fusiona con la defensa de los servicios públicos, entendiendo que ambos son pilares fundamentales para proteger a las mujeres de la precariedad y el autoritarismo.

La conclusión de las representantes políticas es unánime: el silencio no es una opción frente a la «gran reacción» de sectores que cuestionan la igualdad. El compromiso de Podemos pasa por blindar el derecho a decidir en todos los hospitales públicos, asegurando que el código postal no determine el acceso a la salud reproductiva, mientras se mantiene una vigilancia crítica sobre las figuras políticas internacionales que encarnan valores opuestos a la libertad y la justicia social.