Máxima crispación en el Hemiciclo: La memoria histórica fractura el debate parlamentario
Lo que debía ser una jornada de debate técnico sobre competencias administrativas en el Parlamento de Galicia derivó este martes en un crudo enfrentamiento dialéctico que ha evidenciado la profunda brecha ideológica entre el PP y el BNG. La sesión plenaria se transformó en un juicio cruzado sobre el pasado reciente de España, utilizando las figuras de Manuel Fraga y Moncho Reboiras como proyectiles políticos en una disputa que terminó con la intervención directa de la presidencia de la Cámara.
La chispa que encendió la polémica no guardaba relación directa con el orden del día. Durante la defensa de una propuesta sobre la gestión de aeropuertos, el diputado nacionalista Paulo Ríos aprovechó su intervención para reivindicar la reciente instalación de un monumento en Santiago en honor a Moncho Reboiras, líder sindicalista que perdió la vida a manos de la policía en 1975. Esta mención transformó instantáneamente la atmósfera del pleno, desplazando el foco de la gestión pública hacia la confrontación de relatos históricos.
Del insulto personal a la descalificación institucional
La respuesta de las filas populares no se hizo esperar. La diputada Paula Prado cargó con dureza contra el homenaje al militante nacionalista, tildándolo de «delincuente» y cuestionando su relevancia para la capital gallega. Esta calificación provocó una reacción en cadena donde el intercambio de epítetos subió de tono rápidamente. Desde la bancada del BNG, se replicó con una acusación directa contra el fundador del Partido Popular, calificando a Manuel Fraga de «asesino fascista».
El debate escaló hacia un análisis sobre la legitimidad de los honores institucionales, con posturas irreconciliables sobre quién merece ser recordado como un referente democrático:
- El BNG, a través de Olaia Rodil, sostuvo que mientras Reboiras luchó por las libertades civiles frente a la dictadura, Fraga fue un ministro responsable de la represión franquista.
- El PP defendió la figura de Fraga como padre de la Constitución y arquitecto de la autonomía gallega, denunciando que las críticas de los nacionalistas eran calumnias que solo se sostenían por la inmunidad parlamentaria.
- La formación popular insistió en que el homenaje a figuras con antecedentes de lucha armada o resistencia violenta degrada la imagen de las instituciones democráticas.
La intervención de Santalices y la depuración del Diario de Sesiones
Ante la gravedad de los términos empleados, el presidente del Parlamento, Miguel Santalices, se vio obligado a intervenir para tratar de restaurar el orden y el decoro legislativo. Santalices lamentó que la sede de la soberanía gallega se convirtiera en un espacio para el intercambio de descalificaciones personales y políticas de tal calibre.
Como medida correctiva, el presidente ordenó la eliminación de las palabras «asesino» y «delincuente» del Diario de Sesiones, en un intento por evitar que el insulto se consolide en el registro oficial de la cámara. Sin embargo, el enfrentamiento deja claro que la transición española y el papel de sus protagonistas siguen siendo un terreno de conflicto abierto en Galicia, donde la interpretación de la historia condiciona el clima político del presente.
Esta nueva crisis parlamentaria subraya la dificultad de alcanzar consensos mínimos en materia de memoria democrática, especialmente cuando los partidos utilizan figuras icónicas para movilizar a sus bases y confrontar la legitimidad del adversario en un escenario de creciente polarización.
