El clima político en la Cámara Baja ha vuelto a tensarse significativamente durante la última sesión de control. La gestión de la igualdad en España, lejos de ser un terreno de consenso, se ha convertido en un campo de batalla dialéctico donde los reproches personales y las críticas a la eficacia legislativa han eclipsado el debate técnico. El enfrentamiento entre el Partido Popular y la titular de Igualdad ha evidenciado una fractura profunda en la concepción del feminismo institucional.
Seguridad jurídica y protección: Los ejes de la ofensiva del PP
El vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, ha liderado una crítica frontal cuestionando la supuesta vanguardia feminista del Ejecutivo. Desde la bancada popular, el foco se ha puesto en las consecuencias directas de la Ley de solo sí es sí, vinculando la normativa con la puesta en libertad de agresores y el desamparo de las víctimas. Para la oposición, el discurso gubernamental colisiona con una realidad donde las pulseras antimaltrato no siempre garantizan la seguridad necesaria.
La dureza del discurso de De los Santos no se limitó a la gestión técnica. El diputado empleó un tono especialmente incisivo al mencionar el pasado de ciertos liderazgos del Gobierno y al citar informes de organismos internacionales que, a su juicio, desacreditan la Ley Trans y otras medidas de igualdad. Según su argumentación, el feminismo del que presume el Ministerio carece de credibilidad ante la falta de resultados tangibles en la protección de la mujer.
La respuesta de Ana Redondo: Acusaciones de regresión y bulos
Por su parte, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, no ha dudado en calificar la intervención del PP como un «batiburrillo de cuestiones» diseñado para confundir a la opinión pública. La ministra ha defendido que la estrategia de la derecha se basa en la difusión de bulos y mentiras que, lejos de ayudar, sitúan a las víctimas en una posición de vulnerabilidad. Redondo ha contraatacado recordando casos históricos de gestión del PP, como el de Nevenka Fernández, sugiriendo que la formación conservadora no ha evolucionado en su compromiso real con las mujeres.
Durante su intervención, la ministra ha alertado sobre lo que denomina el modelo de las «tres D», una hoja de ruta que, según el Gobierno, el PP aplica allí donde gobierna con otras fuerzas de derecha:
- Desaparición de organismos específicos de igualdad y lucha contra la violencia de género.
- Derogación de leyes que amplían derechos civiles y protecciones sociales.
- Discriminación como consecuencia de la falta de políticas públicas activas.
Incoherencia presupuestaria y pactos políticos
Uno de los puntos más críticos de la réplica gubernamental ha sido la supuesta contradicción del PP al gestionar fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género mientras alcanza acuerdos con formaciones que niegan la existencia de esta problemática. Según Redondo, no es posible presentarse como una opción liberal y, simultáneamente, adoptar discursos que ella vincula con el machismo y el retroceso social.
Este nuevo choque en el Congreso deja claro que la política de igualdad seguirá siendo uno de los principales focos de fricción parlamentaria. Mientras el PP exige responsabilidades por los efectos indeseados de las leyes aprobadas, el Gobierno se atrinchera en la defensa de sus avances legislativos, acusando a la oposición de intentar desmantelar el sistema de protección actual.
