El PP acusa a Sánchez de atacar al Rey y ceder ante Marruecos

La tensión institucional en España ha alcanzado un nuevo pico tras las recientes declaraciones de la cúpula del Partido Popular. El secretario general de la formación, Miguel Tellado, ha señalado directamente a Pedro Sánchez por lo que considera una estrategia deliberada de erosión hacia la Corona. Según los populares, el Ejecutivo no solo está permitiendo ataques directos a la Jefatura del Estado, sino que está supeditando el papel constitucional del monarca a los intereses diplomáticos con Marruecos.

El supuesto veto real en las ciudades autónomas

Uno de los puntos de mayor fricción reside en la ausencia de visitas oficiales de Felipe VI a Ceuta y Melilla desde su ascenso al trono hace una década. Mientras que el presidente del Gobierno sostiene que tales viajes se realizarán cuando las condiciones diplomáticas sean óptimas, desde el PP se interpreta esta espera como una claudicación ante las presiones de Rabat. Tellado asegura que existen evidencias de que el Gobierno prohibió expresamente al Rey viajar a la ciudad autónoma de Ceuta.

Para la formación conservadora, el hecho de que la visita real fuera sustituida por una audiencia privada en el Palacio de Marivent con el presidente ceutí, Juan Vivas, es una prueba inequívoca de esta restricción. Esta decisión, sostienen, resta peso institucional a la presencia española en el norte de África y envía un mensaje de debilidad en materia de integridad territorial.

¿Prioridad por Rabat antes que por la Zarzuela?

La crítica de los populares va más allá de la agenda oficial. Tellado ha utilizado una retórica contundente para afirmar que, en el equilibrio de poderes y alianzas, Pedro Sánchez parece priorizar su relación con el monarca alauita, Mohamed VI, frente al respeto debido a Felipe VI. Este «entreguismo», como lo definen desde la calle Génova, se enmarca en una serie de gestos que el principal partido de la oposición considera humillantes para la seguridad nacional.

  • Crítica a la falta de contundencia ante los intentos de entrada masiva en territorio nacional.
  • Denuncia de una supuesta descoordinación entre los ministerios de Interior y Defensa.
  • Señalamiento de que el CNI ya había advertido sobre las crisis fronterizas sin que se tomaran medidas preventivas.

Una estrategia de desgaste institucional

El Partido Popular no ve estos incidentes como hechos aislados, sino como parte de un plan diseñado para desprestigiar las instituciones del Estado. En este análisis, recuerdan episodios recientes donde otros miembros del gabinete, como el ministro Óscar Puente, han cuestionado públicamente los movimientos del Rey, lo que a ojos de la oposición constituye un rebasamiento de las «líneas rojas» institucionales.

Para el equipo de Alberto Núñez Feijóo, la situación actual de «desgobierno» y las contradicciones constantes entre ministros están dejando a España en una posición de vulnerabilidad. Aseguran que la cooperación con Marruecos, tan ensalzada por el actual Ejecutivo, no está basada en el respeto mutuo, sino en una falta de autoridad por parte de un presidente que consideran «atado de pies y manos».

El horizonte electoral como única salida

La conclusión de la formación popular es clara: España atraviesa una etapa de inestabilidad política que solo puede resolverse mediante las urnas. La percepción de una jefatura de Gobierno que no defiende con firmeza la soberanía nacional ni protege la imagen del Rey es, para Tellado, el argumento definitivo para exigir un adelanto electoral.

En definitiva, el choque entre el Gobierno y la oposición ya no solo se limita a la gestión económica o social, sino que ha entrado de lleno en el terreno de la arquitectura constitucional del país, con la política exterior hacia Marruecos y la figura de Felipe VI en el centro del debate partidista.