Victoria del PP en los pueblos deshabitados de Andalucía

La geografía del poder en Andalucía ha experimentado una transformación profunda que se manifiesta con especial nitidez en sus núcleos más reducidos. En la última cita electoral, el Partido Popular (PP) ha logrado una gesta simbólica pero de gran calado político: imponerse como la fuerza más votada en los cinco municipios con menos habitantes de la comunidad. Desde los paisajes de la Sierra de Huelva hasta las cumbres de la Alpujarra granadina, el voto rural ha respaldado mayoritariamente la gestión de Juanma Moreno, dejando al PSOE en una posición de retroceso en territorios que antes le eran favorables.

El vuelco electoral en Castro de Filabres

Uno de los datos más significativos de la jornada se produjo en Castro de Filabres, en la provincia de Almería. Esta localidad, que cuenta con apenas 101 censados, ha protagonizado un cambio de tendencia radical. A pesar de estar gobernada por el PSOE, las urnas han dado una victoria contundente a los populares, quienes han pasado de 20 a 34 sufragios (52,3%).

Por el contrario, el bloque socialista ha sufrido un desgaste notable, descendiendo de los 37 votos obtenidos en los anteriores comicios autonómicos a tan solo 24. Este movimiento evidencia que el dominio popular está logrando penetrar incluso en aquellas administraciones locales donde la izquierda mantenía el control institucional, alterando equilibrios que parecían consolidados.

Cumbres de Enmedio: Consolidación en el municipio más pequeño

En Cumbres de Enmedio (Huelva), el pueblo con menor población de toda Andalucía con solo 50 censados, el PP ha vuelto a demostrar su fortaleza. Aunque el ayuntamiento está en manos socialistas, el electorado ha vuelto a dar la espalda a dicha formación en las urnas autonómicas. Los populares obtuvieron 20 votos, lo que representa un sólido 60,6% del total.

El escenario en esta pequeña localidad onubense refleja la tendencia observada desde 2022 y las generales de 2023, donde la hegemonía que el PSOE ostentó en 2015 y 2019 parece haberse desvanecido. El reparto de fuerzas quedó de la siguiente manera:

  • Partido Popular: 20 votos (liderazgo indiscutible).
  • PSOE: 7 votos (ligera subida respecto al mínimo anterior).
  • Vox: 3 votos (crecimiento de una papeleta).
  • Por Andalucía y Adelante: Presencia testimonial con 2 y 1 voto respectivamente.

Resistencia y dominio en Almería y Granada

El análisis se extiende a otras localidades con menos de 110 habitantes, donde el centroderecha mantiene su hegemonía. En Benitagla (Almería), el PP revalidó su triunfo con 18 apoyos, en un contexto de participación muy ajustada donde Vox y PSOE empataron en la segunda posición con 11 votos cada uno. Un dato curioso en este municipio fue la irrupción de Se Acabó la Fiesta (SALF), que logró captar la atención de tres vecinos.

Situación similar se vivió en Alcudia de Monteagud, donde los populares conservaron la primera plaza con 27 papeletas (42,8%). A pesar de la reducción del censo en esta zona de Almería, el PP sigue aventajando a un PSOE que, aunque creció hasta los 21 votos, no logra recuperar el liderazgo. Por su parte, en Juviles (Granada), el partido del gobierno autonómico se hizo con el 50,7% de los apoyos, sumando 33 votos y mejorando sus registros previos.

Nuevos actores y declive de la izquierda alternativa

Más allá del duelo entre las dos grandes formaciones, los resultados en estos pequeños núcleos urbanos revelan fenómenos interesantes sobre el comportamiento del voto protesta y la fragmentación de la izquierda. Mientras que Vox mantiene una base estable de seguidores en la Andalucía deshabitada, las plataformas a la izquierda del PSOE, como Por Andalucía y Adelante Andalucía, muestran signos de estancamiento o retroceso, perdiendo presencia en casi todos estos municipios.

La aparición de nuevas opciones como SALF en lugares tan remotos como Benitagla o Juviles sugiere que el descontento también viaja hacia las zonas rurales, aunque por ahora no altera la hegemonía del PP. En conclusión, el mapa electoral de la Andalucía con menos censo es hoy más azul que nunca, consolidando un cambio de ciclo que parece resistir el paso de las convocatorias electorales.