Crisis en el PSOE de Ceuta: críticas a Ferraz por la gestora

La estabilidad interna del PSOE de Ceuta ha saltado por los aires tras la decisión de la dirección federal de imponer una gestora sin contar con las voces representativas de la ciudad. El portavoz socialista en la Asamblea, Sebastián Guerrero, ha alzado la voz contra lo que considera un movimiento que aleja definitivamente a las siglas de la realidad social y de sus propios militantes. Para el diputado, esta intervención desde Madrid no solo carece de diálogo, sino que parece una maniobra para silenciar al socialismo ceutí.

Un alejamiento estratégico de la realidad ciudadana

La crítica principal de Guerrero se centra en la desconexión total entre las decisiones tomadas en los despachos de Ferraz y el trabajo diario que se realiza a pie de calle en Ceuta. Según el portavoz, la nueva estructura de control provisional entrega las riendas de la formación a perfiles que ya fracasaron en el pasado, distanciando al partido de las preocupaciones reales de los vecinos. El sentimiento de abandono es tal que el diputado ha llegado a sugerir que la intención real de la dirección nacional podría ser el cierre simbólico del partido en la ciudad autónoma.

Lo que más ha dolido en el seno del grupo parlamentario es la forma en la que se han enterado de los cambios. Guerrero lamenta que los representantes que dan la cara cada día en la Asamblea hayan tenido conocimiento de la composición de la gestora a través de filtraciones en medios de comunicación ajenos a la órbita socialista, antes de recibir una comunicación oficial. Este hecho se percibe como una falta de respeto institucional y personal hacia quienes sostienen la actividad política del partido frente a la ciudadanía.

El reciclaje de estructuras agotadas bajo nuevos nombres

Uno de los puntos más polémicos señalados por la resistencia interna es la composición de la nueva gestora. Guerrero denuncia que se está intentando solucionar una crisis profunda repitiendo los mismos nombres que formaron parte de etapas anteriores marcadas por el desgaste. Para el portavoz, esta decisión es un error estratégico por varias razones:

  • Falta de autocrítica: Se evita analizar los fallos que llevaron a la dimisión en bloque de la anterior ejecutiva.
  • Carencia de legitimidad: Aunque la gestora sea legal según los estatutos, carece del respaldo moral de la militancia de base.
  • Continuismo ineficaz: Se mantienen estructuras que ya demostraron su incapacidad para frenar la caída electoral y social.
  • Opacidad en el criterio: No se han explicado los motivos técnicos o políticos para elegir a estos perfiles específicos.

Resistencia frente a las presiones de Madrid

Pese a la imposición vertical desde la capital, los diputados locales mantienen su postura firme. Guerrero ha sido tajante al afirmar que no aceptarán presiones externas destinadas a silenciar la disidencia interna. Según su visión, ser leal al PSOE no significa aceptar decisiones arbitrarias sin rechistar, sino señalar aquello que debilita al proyecto socialista en Ceuta. La intención de «coser» el partido y buscar un entendimiento con Madrid ha sido, según sus palabras, ignorada sistemáticamente por la dirección federal.

La situación actual deja al socialismo ceutí en un limbo de incertidumbre política. Mientras Ferraz busca un control absoluto mediante esta gestora, la militancia local reclama una apertura que permita recuperar la confianza perdida. El llamamiento final de Guerrero es a la rebelión constructiva: demostrar que el partido en Ceuta tiene vida propia, sentido común y una capacidad de autocrítica que, por el momento, parece brillar por su ausencia en las altas esferas nacionales.

Hacia un futuro de reconstrucción interna

El desafío ahora reside en cómo el PSOE de Ceuta podrá rearticularse tras este choque frontal con su propia dirección nacional. La fractura es evidente y el riesgo de irrelevancia política en la ciudad aumenta si no se produce una rectificación que incluya a quienes conocen el territorio. La crisis no es solo de nombres, sino de modelo: o se apuesta por un socialismo de proximidad o se consolida una sucursal administrativa gestionada por control remoto desde Madrid, una opción que, según los actuales diputados, condenaría al partido al ostracismo.