El Real Madrid vuelve a la Final Four tras ganar al Hapoel

El baloncesto continental vuelve a rendirse ante la resiliencia del Real Madrid. En una exhibición de carácter y profundidad de plantilla, el conjunto dirigido por Sergio Scariolo ha sellado su pasaporte para la Final Four de la Euroliga 2025-26 que se celebrará en Atenas. Lo hizo tras imponerse por 81-87 al Hapoel IBI Tel Aviv en un escenario atípico como el Arena Botevgrad de Bulgaria, cerrando la serie de cuartos de final con un contundente 3-1 global.

Destino Atenas: La jerarquía blanca se impone en el exilio

La clasificación del equipo madrileño no fue un camino de rosas. El encuentro comenzó con un guion inesperado que puso a prueba los nervios de los visitantes. Ante la ausencia sensible de Walter Tavares por lesión, el juego interior quedó inicialmente vulnerable, algo que aprovechó Dan Oturu para castigar la zona defendida por Alex Len. Un parcial de 11-0 a favor de los israelíes encendió las alarmas, obligando al cuadro español a reaccionar desde la adversidad más absoluta.

Sin embargo, la entrada de Usman Garuba cambió la dinámica emocional y táctica del choque. Pese a lucir un aparatoso vendaje en su muñeca izquierda, el canterano blanco inyectó una intensidad defensiva que contagió al resto del bloque. Gracias a la puntería exterior de figuras como Facundo Campazzo y Mario Hezonja, el Real Madrid logró equilibrar la balanza (15-15) antes de cerrar un primer cuarto de alta tensión competitiva.

El factor Garuba y la profundidad del banquillo de Scariolo

Uno de los puntos clave que explican este triunfo fue la gestión de los recursos por parte de Sergio Scariolo. Cuando el quinteto titular necesitó oxígeno, la denominada «unidad B» respondió con una madurez impropia de la presión de unos Playoffs de Euroliga. Jugadores como Théo Maledon y Andrés Feliz mantuvieron el listón físico muy alto, permitiendo que el Madrid tomara el control del marcador al descanso (36-46).

La actuación de Garuba merece un capítulo aparte en la crónica del éxito madridista. Su capacidad para proteger el aro quedó patente con un tapón antológico que precedió a un triple clave de Trey Lyles, distanciando a los blancos por 13 puntos. El parcial de 0-17 que encajó el Hapoel durante este tramo fue, a la postre, la losa que terminó por hundir las esperanzas del conjunto entrenado por Dimitris Itoudis.

Resistencia final ante el empuje del Hapoel

A pesar de la ventaja, el Hapoel Tel Aviv no bajó los brazos en ningún momento. Liderados por el talento de Vasilije Micic y la insistencia de Oturu bajo los aros, el equipo local intentó una remontada épica en el último cuarto, llegando a situarse a solo siete puntos de diferencia (63-70). Fue en ese instante crítico cuando el Real Madrid tiró de experiencia:

  • Facundo Campazzo: El base argentino asumió la dirección y el temple, logrando canastas decisivas con falta adicional incluida.
  • Mario Hezonja: El alero croata mostró una efectividad letal desde la línea de tiros libres en los minutos finales.
  • Solidez defensiva: El bloque blanco cerró todas las líneas de pase, forzando errores en los tiradores rivales.
  • Sacrificio de Garuba: El ala-pívot se mantuvo en pista ignorando las molestias físicas para asegurar el rebote defensivo.

Un proyecto consolidado en la élite europea

Con este resultado, el club de Concha Espina confirma su regreso al evento más importante del baloncesto FIBA tras dos años de ausencia en la última instancia. La victoria por 81-87 no solo representa un billete a Atenas, sino el triunfo de un sistema que ha sabido sobreponerse a las bajas de sus pilares fundamentales. La mezcla de veteranía en la dirección y la explosividad de sus nuevos activos coloca al equipo como uno de los grandes favoritos para alzar el título continental.

El camino hacia la undécima (o la que corresponda en el ciclo actual) pasa ahora por una preparación minuciosa de cara a la Final Four. Mientras el Hapoel se despide con honor de la competición, el madridismo celebra la recuperación de un trono que, por historia y juego, reclama como propio. Atenas espera a un equipo que ha demostrado tener tanto talento como corazón.