La ciudad de Murcia ha vivido una jornada que quedará grabada en los anales de su Semana Santa. Después de más de un siglo, concretamente desde 1916, la majestuosa Puerta del Perdón de la Catedral volvió a abrirse para recibir al paso titular de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este acontecimiento excepcional no solo conmemoró el 425 aniversario de la hermandad, sino que contó con la presencia institucional y personal de la reina Sofía, acompañada por las infantas Elena y Cristina.
Un hito histórico tras un siglo de espera
El momento más solemne se produjo cuando la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno cruzó el umbral de una puerta reservada habitualmente para la patrona, la Virgen de la Fuensanta. Este gesto simbólico subraya la importancia de la efeméride que atraviesa la cofradía y convirtió el centro de Murcia en un hervidero de devoción y cultura. La reina emérita no se limitó a observar desde la distancia; decidió sumarse a la comitiva oficial para acompañar al trono en su entrada al recinto sagrado, presenciando la Estación de Penitencia en la emblemática capilla de los Vélez.
Cercanía y tradición: el lado humano de la jornada
Más allá de la solemnidad religiosa, la jornada dejó estampas de gran cercanía entre la Familia Real y los ciudadanos. Los protagonistas inesperados fueron los nazarenos más jóvenes, quienes, rompiendo el protocolo con naturalidad, se acercaron al palco de honor para compartir presentes típicos de la huerta murciana con doña Sofía y sus hijas. Entre los obsequios destacaron:
- Monas de Pascua y caramelos artesanales.
- Rosarios bendecidos y postales conmemorativas.
- Gestos de afecto como el momento en que la reina sostuvo en sus brazos a una pequeña cofrade de pocos meses.
El valor artístico de los Salzillos en el Viernes Santo
La procesión de los Salzillos es reconocida internacionalmente por la calidad de sus grupos escultóricos, obras maestras del barroco creadas por Francisco Salzillo. Uno de los puntos que mayor expectación generó, tanto en la comitiva real como en los miles de turistas presentes, fue el paso de La Santa Cena. Esta colosal estructura, que requiere el esfuerzo coordinado de 28 nazarenos estantes para movilizar sus más de 1.300 kilos de peso, representa la esencia técnica y emocional de este desfile.
La estética de esta hermandad se aleja de los cánones habituales de otras regiones de España. En Murcia, los nazarenos lucen túnicas moradas de corte tradicional sin capa, calzando las típicas esparteñas y llevando el rostro al descubierto bajo un tapuz corto. Esta singularidad visual, sumada al respaldo de autoridades como el presidente regional Fernando López Miras y el obispo de la diócesis, reafirma a la procesión del Viernes Santo como el corazón cultural y espiritual de la Región de Murcia en primavera.
Conclusión: Un respaldo institucional a la fe popular
La visita de la reina Sofía y las infantas no solo otorga un brillo especial a las celebraciones del 425 aniversario, sino que consolida la relevancia turística y religiosa de Murcia en el panorama nacional. La apertura de la Puerta del Perdón cierra un círculo histórico que comenzó hace más de cien años, dejando para el recuerdo una mañana donde la alta tradición monárquica y el fervor popular caminaron de la mano por las calles de la ciudad.
