Valencia despide a uno de sus arquitectos políticos más determinantes de la era democrática. El fallecimiento de Ricard Pérez Casado a los 80 años supone el adiós de un visionario que, lejos de sucumbir a la inmediatez electoral, diseñó las bases de la ciudad que hoy conocemos. Su fallecimiento, ocurrido este pasado lunes, cierra un capítulo fundamental de la Transición española en el ámbito municipal.
La metamorfosis urbana: El legado del Jardín del Turia
Si existe un hito que define la gestión de Pérez Casado como alcalde (1979-1988) es, sin duda, la apuesta por una ciudad verde y humana. Bajo su liderazgo, Valencia tomó una decisión histórica que cambiaría su fisonomía para siempre: la transformación del antiguo lecho del río en el Jardín del Turia. En un momento en que otras grandes capitales apostaban por infraestructuras de transporte invasivas, él defendió un pulmón verde que hoy es envidia internacional.
Este compromiso con el espacio público no fue un hecho aislado. Su administración impulsó infraestructuras culturales de primer orden, destacando la construcción del Palau de la Música y la protección del entorno natural de El Saler. Estos proyectos no solo modernizaron la capital del Turia, sino que la dotaron de una identidad propia, alejándola de la sombra de otras metrópolis y situándola en los rankings de las mejores ciudades para vivir a nivel global.
De la gestión local a la diplomacia en los Balcanes
La carrera de Ricard Pérez Casado no se limitó a los muros del Ayuntamiento de Valencia. Su perfil intelectual, forjado como doctor en Historia y licenciado en Ciencias Políticas, le permitió desempeñar roles de alta complejidad técnica y diplomática. Su capacidad de gestión fue requerida en escenarios internacionales de extrema sensibilidad, como cuando en 1996 asumió el cargo de Administrador de la Unión Europea en Mostar, una ciudad devastada por la guerra.
Además de su faceta internacional, su trayectoria política incluyó:
- Diputado Nacional en el Congreso de los Diputados (2000), donde ejerció como portavoz en Cooperación Internacional.
- Presidente de la Comisión Delegada del Instituto Europeo del Mediterráneo en 2004.
- Comisionado del Gobierno para la organización de la America’s Cup 2007, evento que proyectó la imagen de Valencia al mundo.
- Dirección de diversas consultoras especializadas en estudios territoriales y económicos.
Un referente ético para el socialismo valenciano
Las reacciones a su pérdida han sido unánimes dentro del panorama político. Figuras actuales como la secretaria general del PSPV, Diana Morant, han destacado que Pérez Casado fue un «servidor público ejemplar» cuya huella es imborrable. Desde el grupo municipal socialista se ha subrayado que su forma de hacer política pasaba por «imaginar la ciudad» más allá de los ciclos electorales, un enfoque que permitió hitos que hoy forman parte del patrimonio emocional de los valencianos.
La exlíder socialista y eurodiputada Sandra Gómez también ha querido homenajear al autor de «la mejor Valencia», aquella que supo proteger su patrimonio natural y llevar la luz de la libertad a cada barrio. El consenso general sitúa a Pérez Casado no solo como un gestor eficaz, sino como el intelectual que supo leer las necesidades de una sociedad que despertaba tras décadas de dictadura.
Conclusión: El adiós a un estratega del bienestar común
Con la incineración de Ricard Pérez Casado este miércoles, se despide una figura cuya relevancia histórica seguirá viva en cada rincón del centro histórico y en cada metro cuadrado de zona verde recuperada para el ciudadano. Su vida fue un testimonio de cómo la política, cuando se ejerce con formación académica y visión de futuro, tiene el poder de transformar permanentemente el destino de una sociedad. Valencia pierde a su impulsor moderno, pero conserva el modelo de ciudad que él se atrevió a soñar.
