En un contexto global marcado por la incertidumbre, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha trazado una hoja de ruta centrada en la estabilidad institucional y la resolución de problemas tangibles. Durante su participación en el II Encuentro de Municipios Rurales celebrado en Cervera, el jefe del Ejecutivo catalán ha contrapuesto la acción gubernamental frente a los relatos basados en el pesimismo, defendiendo que la gestión pública es la herramienta más eficaz para disipar la angustia que generan las transformaciones actuales.
Un horizonte de certidumbre frente a la narrativa del temor
Illa ha identificado una creciente sensación de desasosiego en la sociedad, alimentada por fenómenos como el avance disruptivo de la inteligencia artificial o la inestabilidad geopolítica derivada de los conflictos bélicos. Esta percepción de que «todo va mal» es, a juicio del president, el caldo de cultivo ideal para lo que denomina la «política destructiva». Frente a este escenario, ha abogado por una política útil que priorice la confianza y los avances progresivos sobre el discurso del miedo.
Esta reflexión cobra especial relevancia tras los últimos datos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), que sugieren un notable crecimiento de opciones políticas basadas en el descontento social. Ante esta polarización, la respuesta de la Generalitat se articula en torno a la esperanza activa: la convicción de que los problemas complejos se resuelven mediante el trabajo constante y no con soluciones retóricas o vacías.
La gestión del territorio: del bosque a la cohesión social
Uno de los pilares de este enfoque pragmático es la vertebración territorial. Illa ha instado a superar la «mirada urbana» que tradicionalmente ha condicionado la visión sobre los espacios naturales. Para el president, el entorno rural no es solo un paisaje, sino un motor económico y social que requiere políticas específicas y adaptadas a su realidad técnica y humana.
- Transformación forestal: Planteada como una misión de país que exige la colaboración entre el Govern y las administraciones locales.
- Sostenibilidad técnica: Defensa de las talas selectivas y una gestión activa de la masa boscosa para prevenir grandes incendios.
- Equilibrio territorial: Garantizar que el acceso a la vivienda y los servicios públicos sea una realidad también en los municipios de menor población.
Acción municipal como escudo contra la desinformación
El presidente catalán ha puesto en valor el papel de los alcaldes como la primera línea de defensa de esta gestión de proximidad. Según su análisis, el progreso experimentado por las ciudades y pueblos de Cataluña en las últimas cuatro décadas no ha sido fruto de la confrontación estéril, sino de un compromiso firme con la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. La política de los hechos es, por tanto, el único camino para combatir el «pim pam pum» mediático y político.
En este sentido, asuntos estratégicos como el acceso a la vivienda o la mejora de los servicios públicos se erigen como los verdaderos indicadores del éxito político. Illa ha reiterado que su prioridad absoluta es atender estas necesidades básicas, dejando de lado cualquier estrategia que busque capitalizar el miedo para obtener réditos electorales.
Un compromiso con la realidad y la prudencia
La jornada también ha servido para subrayar la importancia de la solidaridad interterritorial y la responsabilidad civil. Tras mostrar su respeto por las víctimas de sucesos recientes, el president ha recordado que la gestión forestal y la protección del medio ambiente requieren de un cambio de mentalidad colectivo. Solo a través del conocimiento profundo del territorio y la colaboración estrecha con quienes lo habitan será posible construir una Cataluña más resiliente y menos permeable a los discursos de división.
