Sanz Roldán niega implicación del CNI en el caso Kitchen

La defensa institucional de Sanz Roldán: El CNI se desmarca del operativo Kitchen

En una de las comparecencias más determinantes ante la Audiencia Nacional, el que fuera director de los servicios de inteligencia españoles durante una década, Félix Sanz Roldán, ha blindado la reputación del organismo que lideró entre 2009 y 2019. Con una contundencia notable, el exjefe del CNI ha rechazado cualquier tipo de participación de sus agentes en las maniobras de seguimiento y control dirigidas contra el extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, y su entorno familiar.

Cero absoluto: La barrera entre la legalidad y el espionaje

Sanz Roldán ha sido tajante al definir el papel del servicio secreto en lo que se conoce judicialmente como el caso Kitchen. Según su testimonio, la implicación del centro fue inexistente, utilizando la expresión «cero absoluto» para describir la actividad del organismo en esta supuesta trama de espionaje ilegal. Esta declaración no solo busca proteger la imagen de la institución, sino que establece una línea divisoria clara entre las operaciones policiales bajo sospecha y la labor de inteligencia estatal.

El exdirector ha enfatizado que, durante sus años de servicio bajo cuatro administraciones de distinto signo político, jamás recibió una instrucción que vulnerara el ordenamiento jurídico. Su defensa ante el tribunal se ha basado en principios fundamentales de la arquitectura del Estado:

  • El cumplimiento riguroso del marco legal vigente para todas las actividades de inteligencia.
  • La subordinación a directrices gubernamentales orientadas exclusivamente a proporcionar elementos de juicio para la toma de decisiones estratégicas.
  • La negativa sistemática a participar en operativos que no contaran con el respaldo de la ley, independientemente del gobierno de turno.

El choque frontal con las tesis de Villarejo

Una parte sustancial del interrogatorio ha gravitado en torno a la figura del excomisario José Manuel Villarejo. Sanz Roldán ha desmentido de forma pormenorizada las acusaciones que lo situaban como el artífice de filtraciones contra el mando policial. Entre las negativas más destacadas en sede judicial, se encuentran:

En primer lugar, negó haber solicitado a Eugenio Pino, entonces director adjunto operativo de la Policía, el cese de Villarejo en sus funciones de agente encubierto. Asimismo, calificó como una invención la idea de que él considerase que el excomisario tuviera la capacidad de «acabar con el Estado», restando importancia a la influencia que el procesado afirma poseer en las estructuras de poder.

Por otro lado, el exdirector del CNI fue especialmente incisivo al tratar el asunto de los correos electrónicos del dominio Aeratec. Según Sanz Roldán, dichas comunicaciones son falsas y no tienen su origen en el servicio de inteligencia ni en ninguno de sus colaboradores cercanos, desmontando así una de las tesis defensivas de Villarejo sobre el supuesto acoso del CNI.

Relaciones con Asuntos Internos y la cúpula policial

El testimonio también ha arrojado luz sobre la naturaleza de los encuentros entre el CNI y los altos mandos de la Policía Nacional. Sanz Roldán admitió haber mantenido reuniones con Marcelino Martín Blas en su despacho oficial cuando este dirigía la Unidad de Asuntos Internos. Sin embargo, matizó con firmeza que en dichas citas nunca se abordaron operativos de vigilancia contra Rosalía Iglesias o Luis Bárcenas.

Finalmente, sobre la enemistad manifiesta entre los distintos actores de la llamada «policía patriótica», el exjefe de la inteligencia reconoció que era sencillo intuir la animadversión existente simplemente analizando la información pública y los medios de comunicación de la época, aunque aseguró no poseer pruebas directas más allá de esa percepción externa.

Implicaciones del testimonio para el proceso judicial

La intervención de Sanz Roldán refuerza la tesis de que el caso Kitchen se gestó al margen de los cauces oficiales de la inteligencia nacional. Al desvincular al CNI de cualquier «acción u omisión», la responsabilidad de los hechos investigados se desplaza íntegramente hacia las estructuras del Ministerio del Interior de la etapa anterior. Esta declaración supone un punto de inflexión en el juicio, ya que resta credibilidad a los intentos de involucrar a los servicios secretos en una operación que, según el testigo, nunca habría superado los filtros de legalidad del centro.