Saura exculpa a Ábalos por el rescate de Air Europa

El ex secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, ha comparecido ante el Tribunal Supremo para blindar la legalidad del rescate financiero a Air Europa. En un testimonio clave para la investigación, el actual presidente de Correos ha sostenido que las decisiones tomadas durante la crisis sanitaria de 2020 se basaron exclusivamente en criterios de solvencia técnica y valor estratégico, tratando de distanciar la concesión de las ayudas de las gestiones paralelas realizadas por los implicados en el denominado caso Koldo.

El blindaje técnico: un rescate basado en directrices europeas

Durante su declaración, Saura ha enfatizado que el proceso para otorgar los 475 millones de euros a la aerolínea fue «intachable». Según su versión, la situación de Air Europa era crítica: una falta de liquidez que amenazaba con convertirse en una quiebra irreversible. En este contexto, el ex secretario de Estado argumentó que España simplemente siguió la tendencia de otras potencias de la Unión Europea, que ya habían rescatado a sus principales operadores aéreos bajo el paraguas de sectores estratégicos definidos por la Comisión Europea.

Saura ha querido dejar claro que, aunque inicialmente se planteó que el apoyo llegara a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), la complejidad de la operación derivó finalmente en la intervención de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Este cambio de vía, lejos de ser una irregularidad, fue presentado por el testigo como una garantía adicional de supervisión técnica y administrativa sobre los fondos públicos.

La relación con Víctor de Aldama: una «cortesía» bajo sospecha

Uno de los puntos más críticos del interrogatorio ha sido la comunicación directa entre Saura y el comisionista Víctor de Aldama. El testigo admitió haber mantenido una breve conversación telefónica con él, pero matizó significativamente el contexto:

  • La llamada se produjo por insistencia de Koldo García, quien actuaba como asesor del entonces ministro José Luis Ábalos.
  • Saura definió el contacto como una mera «cortesía de dos minutos» al entender que se trataba de una gestión avalada por su superior jerárquico.
  • Manifestó su incomodidad por la presencia de Aldama y el entonces CEO de Globalia, Javier Hidalgo, en dependencias ministeriales, asegurando que su equipo le advirtió de la presencia de figuras ajenas a la administración.

A pesar de estos contactos, el ex secretario de Estado ha negado tajantemente que Aldama tuviera acceso a información privilegiada o que pudiera influir en el diseño final de las condiciones del préstamo. Para Saura, las afirmaciones del comisionista sobre un supuesto control del proceso son «fantasiosas».

Del comunicado oficial al argumentario periodístico

La controversia sobre una supuesta nota de prensa filtrada antes de la aprobación del rescate también fue abordada. Saura ha precisado que lo que se redactó no fue un comunicado para medios generales, sino un argumentario técnico o «guion» destinado a explicar la situación de la compañía a periodistas especializados en economía. Esta distinción es vital para la defensa, ya que busca desmentir que se estuviera preparando el terreno mediático por presiones de la trama.

Según el relato del testigo, fue él mismo quien decidió «por cautela» no publicar una nota oficial el 6 de agosto de 2020, optando en su lugar por una comunicación más discreta. No obstante, la UCO mantiene bajo lupa los mensajes enviados por Koldo a Ábalos coincidiendo con estas fechas, incluyendo referencias a estancias en villas de lujo en Marbella que la Guardia Civil vincula con pagos indirectos de la aerolínea.

Conclusiones de un testimonio de resistencia institucional

En definitiva, la estrategia de Pedro Saura ante el Supremo ha sido la de actuar como un muro de contención que proteja la legalidad del procedimiento administrativo. Al exculpar a Ábalos de una intervención directa en los detalles de la comunicación con Aldama y reafirmar que la SEPI tuvo la última palabra, Saura intenta cerrar la puerta a la tesis de que el rescate fue una operación «a medida» orquestada por intereses particulares.

El foco de la investigación se desplaza ahora hacia la verificación de si esa «cortesía» administrativa que admite Saura fue, en realidad, la vía de entrada para que la trama Koldo monetizara su influencia en uno de los rescates más voluminosos de la historia reciente de España.