La tensión entre el Sevilla FC y las instituciones que rigen el fútbol español ha alcanzado un nuevo pico de intensidad. Tras los incidentes y decisiones polémicas vividas en el Santiago Bernabéu, el club de Nervión no ha querido limitar su malestar a una simple queja pública, optando por una reclamación formal ante LaLiga. El núcleo del conflicto no reside solo en el arbitraje de campo, sino en la gestión audiovisual del encuentro, la cual, a juicio de la entidad sevillista, careció de la equidistancia necesaria para una competición de élite.
Crisis de confianza en los criterios de realización
El detonante definitivo para esta ofensiva institucional han sido las recientes declaraciones de Sergio Carranza Lezcano, responsable de realización y editorial de la patronal. Para el Sevilla, las palabras del directivo en medios de comunicación han revelado una preocupante falta de transparencia editorial. El club cuestiona que la narrativa televisiva —que sirve de base para las intervenciones del VAR— dependa de factores tan volátiles como la subjetividad del realizador o el nivel de protesta de los futbolistas sobre el césped.
Bajo la firma de su presidente, José María del Nido Carrasco, el Sevilla denuncia un escenario de inseguridad jurídica. La entidad sostiene que la producción no puede estar guiada por criterios que ignoren la imparcialidad tecnológica, exigiendo que se hagan públicos los protocolos exactos que rigen qué imágenes se muestran y cuáles se omiten durante el directo.
Análisis de los agravios: Omisiones y reiteraciones selectivas
La queja formal desglosa una serie de jugadas clave donde el tratamiento técnico fue, según el escrito, radicalmente opuesto dependiendo del beneficiado. El Sevilla apunta a un trato desigual en el uso de las herramientas de análisis visual, destacando los siguientes puntos críticos:
- Invisibilidad en el área: Una acción de Cucurella sobre Peque, susceptible de ser castigada como penalti, no contó con las repeticiones pertinentes para su análisis.
- Uso selectivo de la tecnología: Mientras el penalti a favor del Real Madrid sobre Mbappé fue diseccionado desde múltiples ángulos, otras jugadas de contacto físico, como el codazo de Arda Güler, apenas recibieron cobertura en planos generales.
- Falta de rigor en los goles: Se señala la ausencia de un estudio televisivo profundo sobre una posible falta previa de Konaté en la secuencia que terminó en el segundo tanto madridista.
- Manipulación del resumen oficial: El club lamenta que acciones determinantes fueran borradas del montaje oficial de LaLiga, a pesar de que otros operadores sí dispusieran de dichas imágenes.
Exigencias técnicas y protección de pruebas
Más allá de la protesta verbal, el Sevilla FC ha solicitado el blindaje de todo el material gráfico del encuentro. La directiva exige la preservación de todas las grabaciones independientes y de los ángulos muertos de las cámaras desplegadas en el estadio. Esta medida busca garantizar la custodia de pruebas ante posibles acciones judiciales futuras si no se aclaran las responsabilidades en la cadena de mando de la retransmisión.
Asimismo, han solicitado una respuesta documental exhaustiva que incluya el plan de producción detallado y la identidad del personal responsable de seleccionar las tomas que se envían a la sala VOR. Para el club hispalense, es imperativo que LaLiga implemente medidas correctoras inmediatas que aseguren un trato uniforme para todos los equipos, sin importar el escenario o el rival.
Distanciamiento total con el Comité Técnico de Árbitros
La ofensiva del Sevilla no termina en la producción televisiva. Tras una reunión con el CTA para evaluar las decisiones del pasado domingo, el club ha manifestado su absoluto desacuerdo con las explicaciones recibidas. Aunque el encuentro se desarrolló bajo cauces de respeto, las posturas son irreconciliables.
En definitiva, el equipo de Nervión se posiciona como el principal crítico de un sistema que considera opaco. La petición de depurar responsabilidades pone el foco en la integridad de la competición, subrayando que la justicia deportiva en el fútbol moderno es inseparable de la transparencia audiovisual.
