Sumar denuncia exclusión de saharauis en la regularización

Tensiones en el Gobierno por la marginación de los apátridas saharauis

La reciente aprobación del nuevo reglamento de regularización extraordinaria de inmigrantes en el Consejo de Ministros ha abierto una brecha política significativa dentro del bloque de Gobierno. La diputada de Sumar, Tesh Sidi, ha manifestado su rotundo rechazo a la exclusión de los saharauis apátridas de este proceso, calificando la decisión como un movimiento estratégico condicionado por la agenda exterior con Marruecos.

Según la parlamentaria, el texto final supone un retroceso respecto a borradores anteriores que sí contemplaban a este colectivo. Esta modificación de última hora es percibida desde Sumar como una claudicación ante las exigencias de Rabat, dejando a miles de personas en un limbo administrativo que dificulta su integración y supervivencia básica en territorio español.

El Estatuto de apátrida: ¿Protección o barrera burocrática?

El núcleo del conflicto reside en la interpretación de la legalidad vigente. Mientras que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, defiende que los apátridas no requieren de esta regularización por contar con un estatuto específico de protección, las voces críticas señalan la inoperancia práctica de dicho mecanismo. La administración sostiene que España es referente en la tutela de personas sin nacionalidad, pero la realidad sobre el terreno describe un escenario diferente.

  • Los procesos para obtener el Estatuto del apátrida pueden demorarse hasta tres años.
  • Durante este periodo de espera, los solicitantes carecen de permiso de trabajo.
  • La falta de documentación oficial empuja a este colectivo a la economía sumergida y la precariedad extrema.

Para Tesh Sidi, argumentar que los saharauis ya poseen derechos por su condición de apátridas es una «desfachatez» administrativa. La diputada subraya que la exclusión de la regularización migratoria condena a estas personas a la clandestinidad, impidiéndoles acceder a un empleo formal y a una vida digna mientras se resuelven sus expedientes.

Impacto político y social de la decisión del PSOE

La denuncia de Sumar va más allá de la gestión técnica y entra en el terreno de la ética política. Se acusa al PSOE de tratar a los saharauis como «ciudadanos de tercera clase», estableciendo una comparativa desfavorable frente a otros colectivos de inmigrantes que sí podrán beneficiarse de las nuevas medidas de alivio administrativo. Esta diferenciación es vista como una medida discriminatoria que ignora la responsabilidad histórica de España con el Sáhara Occidental.

La exigencia de una rectificación inmediata del reglamento no solo proviene de las filas de Sumar, sino que busca movilizar a la sociedad civil y a los movimientos de solidaridad con el pueblo saharaui. La crítica se centra en que, al margen de la cuestión colonial o geopolítica, se está vulnerando el derecho de miles de personas que ya residen en España a ser tratadas bajo los mismos criterios de justicia social que el resto de los extranjeros en situación irregular.

Hacia una reforma migratoria verdaderamente inclusiva

El debate generado pone de manifiesto la necesidad de que las políticas de Inclusión no se vean supeditadas a intereses diplomáticos externos. La integración efectiva de los saharauis apátridas requiere, según los expertos en derechos humanos, de una simplificación de los trámites y de una voluntad política que priorice la estabilidad de las personas sobre las relaciones bilaterales complejas.

En conclusión, la regularización extraordinaria se enfrenta a un escrutinio severo. La comunidad saharaui en España espera que el Ejecutivo revise los criterios del nuevo reglamento para evitar que la falta de una nacionalidad reconocida se convierta en una condena permanente a la exclusión social y laboral en el país que debería garantizar su amparo.