La asamblea extraordinaria de Movimiento Sumar ha concluido con una hoja de ruta clara: reconstruir los cimientos de una organización que busca estabilidad en medio de un clima político convulso. En un cónclave celebrado en las instalaciones del COEM en Madrid, la militancia ha validado de forma casi unánime la candidatura encabezada por Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez, quienes asumen el reto de pilotar una nueva etapa de cohesión interna y expansión territorial.
Un nuevo bicefalia para la reconstrucción orgánica
El respaldo obtenido por la lista denominada «Sumar para gobernar» ha sido masivo, superando el 95% de los votos emitidos. Este resultado no solo legitima a las nuevas coordinadoras, sino que también ratifica una ponencia político-organizativa que obtuvo el apoyo de casi el 99% de los delegados presentes. La elección de Martínez Barbero, actual portavoz parlamentaria, y Rosa Martínez, secretaria de Estado, representa un intento por fusionar la gestión institucional con la necesaria activación de las bases.
El principal desafío de este tándem será cerrar las heridas abiertas tras meses de turbulencias internas. El partido ha transitado por una fase crítica marcada por dimisiones en la estructura de organización y la salida de figuras que fueron pilares en su fundación. Ahora, la nueva dirección apuesta por una vocación integradora que permita albergar las distintas sensibilidades del ecosistema progresista sin que las tensiones individuales fracturen el bloque.
Cinco ejes estratégicos para el futuro de Sumar
Más allá de los nombres propios, la asamblea ha servido para blindar cinco resoluciones que marcarán la acción política del movimiento en los próximos años:
- Autonomía Juvenil: La creación de un Espacio Joven con personalidad jurídica y estatutos propios busca dotar a las nuevas generaciones de una voz independiente y decisoria en todos los niveles territoriales.
- Alianza Ecosocialista: A través de la iniciativa «Apostamos», Sumar refuerza sus vínculos con Verdes Equo y otros colectivos para consolidar un frente verde y laborista que responda a la crisis climática.
- Federalismo Interno: Se establece un Consejo Territorial plurinacional y la celebración de conferencias trimestrales vinculantes para que los territorios tengan un peso real en la estrategia estatal.
- Feminismo de Clase: El partido reivindica un enfoque interseccional que posicione la lucha contra las violencias machistas como un eje central de las políticas públicas.
- Geopolítica Progresista: El movimiento ha analizado con preocupación el panorama internacional, poniendo el foco en el impacto de la administración Trump y la crisis humanitaria en Gaza.
El rol de Yolanda Díaz y la herencia del liderazgo
Una de las claves de esta transición es la posición de Yolanda Díaz. Aunque la vicepresidenta segunda sigue siendo el principal activo político y referente electoral de la formación, su decisión de apartarse de la dirección orgánica se ha consolidado en este encuentro. Díaz asistió a la asamblea como una militante más, subrayando que el proyecto debe trascender a los hiperliderazgos para convertirse en una herramienta colectiva.
Este relevo busca precisamente institucionalizar el partido, alejándolo de las crisis personalistas que afectaron a la formación tras la salida de Íñigo Errejón o las controversias en la secretaría de organización. Las nuevas líderes, con perfiles técnicos y experiencia en la gestión ministerial, pretenden proyectar una imagen de seriedad y rigor que permita a Sumar recuperar el terreno perdido en los sondeos electorales.
Hacia un nuevo ciclo político en 2026
La mirada de Sumar está puesta ahora en las próximas elecciones generales. La reorganización interna es solo el primer paso de un plan más ambicioso que busca revalidar el Gobierno de coalición progresista. Para ello, Martínez Barbero y Rosa Martínez han insistido en la necesidad de actuar con «altura de miras» y convertir a la organización en el pegamento que una a las distintas fuerzas a la izquierda del PSOE.
En definitiva, la asamblea extraordinaria ha funcionado como un cortafuegos ante la crisis. Con una estructura más descentralizada, un enfoque nítidamente ecologista y una dirección renovada, Movimiento Sumar intenta demostrar que, tras los momentos de incertidumbre, existe un proyecto sólido capaz de afrontar los retos de la desigualdad y la transición tecnológica sin perder su identidad feminista y plurinacional.
