Juan Vivas exige agilizar el retorno de menores en Ceuta

La gestión de la crisis migratoria en la ciudad autónoma de Ceuta ha alcanzado un punto de tensión institucional crítica. El máximo mandatario ceutí, Juan Jesús Vivas, ha lanzado una advertencia contundente ante la incapacidad de los mecanismos actuales para gestionar el volumen de niños y adolescentes que permanecen en el territorio. Según el presidente, la situación es insostenible si no se produce una intervención inmediata y coordinada por parte del Gobierno de España.

El cuello de botella administrativo: una misión inalcanzable

El principal obstáculo que enfrenta la ciudad no es solo logístico, sino profundamente burocrático. Vivas ha puesto de relieve la enorme disparidad entre la necesidad real y la capacidad operativa actual. Con más de 3.000 menores en espera de que se resuelva su situación, el ritmo de procesamiento de expedientes resulta, en palabras del presidente, irrisorio.

  • Hasta la fecha, solo se han logrado completar 60 expedientes de retorno.
  • Este ritmo operativo condena a la ciudad a un bloqueo permanente de sus recursos asistenciales.
  • La falta de medios técnicos y humanos en la Administración General del Estado impide que los procedimientos legales avancen con la fluidez necesaria.

Para el ejecutivo ceutí, si el Estado no refuerza de manera drástica las unidades encargadas de tramitar estas devoluciones, se está enviando un mensaje de impunidad y vulnerabilidad en las fronteras. El presidente insiste en que Ceuta no posee las herramientas jurídicas ni las competencias finales para ejecutar estas salidas, situando la pelota en el tejado de las autoridades centrales.

La voluntad de Marruecos y el estatus de país seguro

Uno de los puntos más espinosos del análisis de Vivas radica en la posición del país vecino. El presidente ha subrayado que la efectividad del retorno depende directamente de la colaboración de Marruecos. En este sentido, ha sido tajante al afirmar que la permanencia de estos menores en suelo español, contra la voluntad de retorno expresada institucionalmente, solo puede entenderse si existe una falta de compromiso real por parte de las autoridades marroquíes.

Desde la presidencia de Ceuta se recuerda que Marruecos está catalogado como un país seguro, lo que debería facilitar los trámites de reagrupación familiar o tutela estatal en su territorio de origen. La falta de agilidad no solo es un problema de gestión, sino que podría interpretarse como un incentivo para futuras entradas irregulares masivas. Si el sistema de retorno no funciona, el efecto llamada se multiplica exponencialmente.

Hacia una reforma legislativa y diplomática

Ante la parálisis actual, Vivas propone una doble vía de actuación que trasciende la simple gestión de expedientes. Por un lado, considera imprescindible que España y la Unión Europea eleven el tono en sus conversaciones con el Reino de Marruecos para garantizar que los acuerdos de devolución se cumplan de manera efectiva y rápida.

Por otro lado, el presidente ceutí no descarta la necesidad de aplicar cambios normativos. Si las leyes actuales no permiten una respuesta ágil ante situaciones de emergencia migratoria como la que vive Ceuta, la legislación debe adaptarse a la realidad del terreno. La seguridad ciudadana y la atención digna a los menores dependen de que el marco jurídico sea una solución y no un obstáculo.

En conclusión, la estabilidad de Ceuta pende de un hilo diplomático y administrativo. La exigencia de Juan Jesús Vivas es clara: menos palabras y más recursos para evitar que la ciudad autónoma se convierta en un almacén de expedientes paralizados y esperanzas frustradas.