La formación liderada por Santiago Abascal ha trazado una hoja de ruta disruptiva para la Junta de Castilla y León, centrada en una reestructuración profunda de la identidad social y administrativa. El programa electoral, encabezado por Carlos Pollán, no solo busca un cambio de gestión, sino una transformación ideológica que prioriza el sentimiento nacional y la protección de los valores tradicionales por encima de las normativas vigentes en materia de memoria y género.
El fin de las cuotas de género y la apuesta por la familia
Una de las propuestas más contundentes de Vox radica en el ámbito laboral y social, donde plantean una ruptura total con el modelo actual. El partido se compromete a desmantelar los planes de igualdad y cualquier tipo de cuota de género en los procesos de contratación. El objetivo es sustituir lo que denominan «ideología de género» por una perspectiva de familia que sirva como eje vertebrador de todas las políticas públicas.
- Redirección de fondos de programas de género hacia ayudas directas para víctimas de violencia.
- Eliminación de obligaciones burocráticas ligadas a la paridad en el sector privado.
- Refuerzo presupuestario para las fuerzas de seguridad del Estado en la región.
El concepto de remigración y el control de ayudas sociales
El término remigración se convierte en la piedra angular de su discurso migratorio. Vox aboga por el retorno forzoso de aquellos ciudadanos extranjeros que, según su análisis, acceden al país con el único fin de beneficiarse de los sistemas de protección social. Aunque las competencias autonómicas tienen límites legales claros, el partido insiste en la repatriación de inmigrantes en situación irregular y de aquellos que hayan cometido delitos en territorio español.
Para garantizar que los recursos públicos lleguen prioritariamente a los ciudadanos españoles, proponen medidas de control exhaustivas. Esto incluye el combate frontal contra el fraude en el empadronamiento y la exigencia de pruebas diagnósticas para determinar la edad real de los menores extranjeros no acompañados. Además, se contempla el cierre de los centros de acogida actuales para sustituirlos por un modelo de gestión más restrictivo.
De la Memoria Histórica a la Ley de Concordia
En el plano cultural e histórico, Vox busca derogar el actual Decreto de Memoria Histórica y Democrática heredado de administraciones previas. En su lugar, proponen una Ley de Concordia que, según el programa, busca unir a los ciudadanos en lugar de profundizar en divisiones pasadas. Esta medida incluye la protección blindada de emblemas y cruces que han sido retirados o amenazados en los últimos años.
La estrategia consiste en utilizar la figura de Bienes de Interés Cultural (BIC) para proteger monumentos que el partido considera parte esencial del patrimonio histórico y que, bajo otras normativas, podrían ser demolidos. Es una apuesta por la defensa de las tradiciones y el legado arquitectónico frente a las corrientes revisionistas.
Eficiencia administrativa y sanidad sin fronteras
El modelo de gestión de Vox también pone el foco en la sanidad pública, proponiendo una recentralización de servicios que elimine las disparidades entre comunidades autónomas. Defienden una coordinación nacional que suprima las barreras administrativas, permitiendo que cualquier ciudadano reciba la misma atención sin importar su ubicación geográfica. Para lograrlo, plantean un aumento en la inversión y el fomento de la colaboración público-privada.
Finalmente, el programa electoral subraya la necesidad de dotar a Castilla y León de infraestructuras dignas y un apoyo férreo al sector primario. En un contexto de despoblación, estas medidas buscan retener el talento de los profesionales sanitarios y dinamizar la economía rural, vinculando siempre la prosperidad económica a la defensa de la identidad y la soberanía nacional.
