Vox denuncia la Ley de nietos ante la Comisión Europea

El conflicto jurídico en Bruselas: La falta de vinculación efectiva

La delegación de Vox en el Parlamento Europeo ha iniciado una ofensiva legal ante la Comisión Europea, centrando su estrategia en la controvertida Ley de nietos. El argumento principal de la formación liderada en Bruselas por Jorge Buxadé se basa en la ausencia de una conexión real entre los solicitantes y el Estado español. Según la denuncia, otorgar la nacionalidad española a personas que nunca han residido en el país, y cuyos ascendientes directos tampoco lo hicieron, contraviene los principios fundamentales de la jurisprudencia europea.

El partido utiliza como piedra angular el precedente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) relativo a los denominados «pasaportes de oro». En aquel caso, se cuestionó la legalidad de vender la ciudadanía sin acreditar un vínculo efectivo con la nación. Vox sostiene que el actual procedimiento administrativo del Gobierno de España opera de manera similar al no exigir requisitos de arraigo, lo que transformaría la ciudadanía europea en una concesión discrecional sin base jurídica sólida.

Riesgos para la seguridad y el espacio común europeo

Más allá de la identidad nacional, la denuncia advierte sobre las repercusiones en la seguridad europea. Al adquirir el pasaporte español, estos nuevos ciudadanos obtienen automáticamente libertad de movimiento en todo el espacio Schengen. Vox alerta que el proceso actual carece de controles rigurosos sobre antecedentes penales o perfiles de riesgo, lo que podría comprometer la estabilidad del área de libertad y justicia de la Unión.

  • Ausencia de comprobación de vínculos culturales o sociales con España.
  • Debilitamiento de los criterios de seguridad en la concesión de pasaportes comunitarios.
  • Posible vulneración del principio de cooperación leal entre Estados miembros.

La perspectiva política: ¿Un intento de ingeniería electoral?

En el ámbito nacional, la portavoz parlamentaria Pepa Millán ha sido contundente al calificar esta medida como una herramienta de alteración del censo electoral. Desde la formación sospechan que la flexibilización de los trámites busca consolidar un nicho de votantes en el extranjero que compense el desgaste del Ejecutivo en las urnas nacionales. Para Vox, esta «redefinición de la soberanía» se está ejecutando de espaldas al Congreso, mediante instrucciones administrativas que amplían los supuestos de la Ley de Memoria Democrática.

Millán argumenta que la nacionalidad es un estatus jurídico de alto valor que no debe ser «regalado» ni heredado de forma automática sin que existan obligaciones recíprocas. La portavoz subraya que el derecho al voto no es un bien transmisible por sangre si no va acompañado de una convivencia o conocimiento real de la realidad económica y social del país sobre el que se va a decidir.

Hacia un endurecimiento de los requisitos de nacionalización

La estrategia de Vox no solo busca frenar el proceso actual, sino proponer un cambio estructural en cómo España gestiona su soberanía nacional. Defienden que los criterios para convertirse en español deben ser reforzados, priorizando a aquellos que demuestren una integración plena y un compromiso con los valores constitucionales. La formación considera que la actual «distribución masiva» de derechos políticos devalúa la ciudadanía para quienes ya la ostentan, generando situaciones jurídicas que, una vez consolidadas, serán extremadamente complejas de revertir.

Finalmente, la petición de Vox a la Comisión Europea exige una tramitación prioritaria. Consideran que cada expediente resuelto bajo esta normativa es un paso más hacia un «fraude de ley» que afecta no solo a las instituciones españolas, sino al equilibrio democrático de toda la Unión Europea.