Vox exige dimisión de Barbón tras accidente de Cerredo

El escenario político asturiano se tensa tras las recientes declaraciones de Vox Asturias respecto a las conclusiones de la comisión de investigación sobre el accidente de la mina de Cerredo. La formación, encabezada en este proceso por el diputado Gonzalo Centeno, ha puesto el foco directamente sobre la figura de Adrián Barbón, presidente del Principado, exigiendo su dimisión inmediata al considerarlo el máximo responsable de una cadena de errores administrativos que desembocaron en siniestro.

Las ayudas por accidentes laborales: ¿Compensación o confesión de culpa?

Uno de los puntos más controvertidos en la argumentación de Vox reside en la interpretación de las nuevas líneas de ayuda para víctimas de siniestros laborales que plantea el Ejecutivo regional. Para Centeno, este intento de adelantar indemnizaciones no es una muestra de sensibilidad social, sino una «confesión de culpa» en toda regla. Según el parlamentario, al intentar agilizar estos pagos, la Administración asturiana está admitiendo de forma implícita su responsabilidad patrimonial en el suceso.

Desde la óptica de Vox, estas medidas económicas buscan diluir la gravedad del caso Cerredo dentro de una bolsa general de siniestralidad, evitando así un proceso judicializado que señale directamente las carencias de vigilancia pública. La formación insiste en que el deber de protección de la Administración no es opcional y que su omisión conlleva una responsabilidad legal que no puede ser sustituida por ayudas discrecionales.

El factor jerárquico: Barbón en el centro de las críticas de Vox

Para ilustrar la situación, el diputado Gonzalo Centeno ha recurrido a una analogía marítima contundente: en una nave donde fallan los oficiales y la maquinaria, la responsabilidad última recae siempre sobre el capitán. Bajo este prisma, la descoordinación administrativa detectada en la gestión de la mina de Cerredo sitúa a Adrián Barbón en una posición insostenible. Vox rechaza que el cargo de presidente se limite a la representación institucional y exige que se asuman las consecuencias de la falta de vigilancia en el dominio público.

Asimismo, el partido ha señalado que el Ayuntamiento de Degaña también desempeñó un papel de «dejación de funciones». Según las alegaciones presentadas, existió una parálisis intencionada en la tramitación de licencias y una falta de voluntad sancionadora, a pesar de que la extracción de carbón en la zona era un hecho conocido por todos los actores locales.

Coordinación fallida y el papel de la Guardería de Medio Rural

Vox ha querido destacar la labor de los agentes de la Guardería de Medio Rural, a quienes califican como el auténtico sistema de alerta temprana que la Administración decidió ignorar. Según el grupo parlamentario, estos profesionales cumplieron con su cometido de informar sobre las irregularidades detectadas en el terreno, pero la información se perdió en un laberinto de consejerías estancas que no supieron, o no quisieron, actuar de manera conjunta.

  • Falta de comunicación efectiva entre departamentos técnicos.
  • Ignorancia sistemática de los avisos de los vigilantes de campo.
  • Priorización de la agenda política sobre la seguridad administrativa.

La eximente de obediencia debida para los técnicos

A diferencia del borrador inicial de la comisión, Vox propone un matiz importante respecto a la responsabilidad de los funcionarios implicados. Aunque no los eximen totalmente, introducen el concepto de «obediencia debida». Centeno argumenta que, en una estructura tan jerarquizada como la Administración autonómica, los técnicos a menudo ejecutan directrices que vienen de niveles superiores, limitando su capacidad de maniobra a la ejecución de órdenes directas.

En conclusión, mientras que el bloque de la izquierda parece buscar una resolución administrativa que cierre la herida de Cerredo, Vox Asturias apuesta por una depuración de responsabilidades políticas al más alto nivel. La formación considera que lo ocurrido en la mina no fue un accidente fortuito, sino la consecuencia lógica de un sistema de supervisión que falló por acción y por omisión, dejando al descubierto las costuras de la gestión de Adrián Barbón.