Vox pide un mando militar y policial para Ceuta y Melilla

La seguridad en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ha vuelto al centro del debate político tras una reciente iniciativa parlamentaria que busca transformar radicalmente la gestión de sus fronteras. La propuesta, centrada en la creación de una estructura de mando unificada, pretende amalgamar los esfuerzos de diversas instituciones clave del Estado para ofrecer una respuesta contundente ante los desafíos migratorios y las amenazas híbridas en el Estrecho.

Un mando integral: La fusión de inteligencia y defensa

El núcleo de la estrategia planteada reside en la integración operativa de múltiples organismos que, hasta ahora, actúan bajo mandos diferenciados. Esta nueva arquitectura de seguridad nacional incluiría no solo a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, sino también al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera. El objetivo es establecer una dirección común que permita una vigilancia fronteriza sin fisuras, optimizando el flujo de información y la capacidad de reacción inmediata.

A diferencia de los despliegues temporales actuales, se aboga por una estructura de carácter permanente y estable. La intención es que la soberanía española en el norte de África no dependa de refuerzos coyunturales, sino de una presencia coordinada que pueda intensificarse automáticamente ante situaciones de crisis, como las entradas masivas registradas en años anteriores.

El papel de la Armada y la controversia legal en el mar

Uno de los puntos más ambiciosos de la propuesta es el despliegue intensivo de la Armada Española en las aguas jurisdiccionales de Ceuta y Melilla. Se sugiere que las unidades navales actúen como una barrera activa para disuadir e impedir la llegada de embarcaciones irregulares. No obstante, esta medida choca directamente con los marcos legales internacionales y las declaraciones previas de mandos militares de alto rango.

Desde el punto de vista del Derecho del Mar, cualquier buque de guerra tiene la obligación de socorrer a embarcaciones en peligro. La propuesta, sin embargo, insiste en establecer reglas de enfrentamiento claras que prioricen el control fronterizo y la seguridad nacional, dotando a los buques de funciones de vigilancia y protección contra lo que se define como violaciones de la integridad marítima española.

Estrategias específicas para Tierra, Aire y Ciberdefensa

La reorganización militar propuesta no se limita al mar, sino que detalla misiones críticas para cada rama del ejército:

  • Ejército de Tierra: Se plantea un refuerzo en la alerta temprana y la capacidad de respuesta ante incursiones terrestres, así como la protección de infraestructuras críticas.
  • Ejército del Aire y del Espacio: El foco se sitúa en el dominio absoluto del espacio aéreo en el Mar de Alborán y el Estrecho, mediante el aumento de medios de detección e identificación.
  • Guerra Electrónica y Ciberdefensa: La propuesta incluye potenciar la fusión de información para contrarrestar ataques en el dominio digital y proteger los sistemas de mando y control.

Estatus de riesgo y blindaje jurídico para los agentes

Más allá de la logística y el despliegue de activos, la iniciativa pone el foco en el capital humano. Se reclama que el personal de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas sea reconocido oficialmente como profesión de riesgo. Este estatus vendría acompañado de una mayor cobertura jurídica para garantizar que los agentes puedan ejercer su autoridad en la frontera sin temor a represalias legales por el cumplimiento de su deber.

Además, se propone que los militares desplegados en estas misiones específicas obtengan la consideración de agentes de la autoridad, proporcionándoles protocolos de autoprotección más estrictos frente a posibles agresiones en el desempeño de sus funciones de vigilancia y seguridad nacional.

Condiciones laborales y agilización de devoluciones

Finalmente, la propuesta aborda la gestión de la inmigración irregular desde una perspectiva administrativa y laboral. Se solicita un incremento de efectivos policiales destinados exclusivamente a la identificación y filiación de inmigrantes, con el fin de acelerar los procesos de expulsión o retorno a sus países de origen.

Para compensar la presión que sufren los efectivos destinados en la zona, se plantean mejoras sustanciales en sus condiciones de vida, que incluyen alojamientos dignos, respeto a los descansos reglamentarios y compensaciones económicas justas por servicios extraordinarios. El objetivo final es dotar a Ceuta y Melilla de un escudo de seguridad moderno que combine la potencia militar con una gestión de inteligencia eficiente y humanamente sostenible para quienes protegen el territorio.