Condenado por yihadismo trabajó en academia de la Ertzaintza

La seguridad en los centros de formación policial debería ser impenetrable, sin embargo, un reciente incidente en la Academia de Arkaute ha puesto en entredicho los protocolos de vigilancia del País Vasco. Un individuo que cuenta con una sentencia condenatoria por su vinculación con el yihadismo logró formar parte del equipo de limpieza de estas instalaciones estratégicas, generando una alarma sin precedentes en el seno de la Ertzaintza.

Una brecha de seguridad en el núcleo de la formación policial

El acceso de personal externo a instalaciones sensibles es siempre un punto crítico para cualquier institución de seguridad. En este caso, la vulnerabilidad se materializó a través de una empresa subcontratada encargada de las labores de higiene y mantenimiento. El trabajador en cuestión desempeñó sus funciones en la academia de Vitoria hasta el pasado 25 de marzo, momento en el que la Policía Judicial detectó su presencia y procedió a su inmediata expulsión del centro.

A pesar de la gravedad de los hechos, el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha mantenido una postura de máxima discreción, confirmando el cese del operario pero sin profundizar en cómo un perfil de tal riesgo pudo superar los filtros de acceso a una zona donde se forman los futuros agentes de la policía autonómica.

El perfil del condenado: Radicalización y propaganda del Daesh

La trayectoria del operario no era desconocida para las autoridades judiciales. El hombre arrastra una condena de la Audiencia Nacional de dos años y medio de prisión por delitos relacionados con el adoctrinamiento terrorista. Según las investigaciones, entre los años 2013 y 2023, el individuo gestionó múltiples identidades digitales falsas para distribuir contenido extremista y llamar a la lucha armada.

Durante los registros realizados en su momento, las fuerzas de seguridad localizaron un arsenal digital compuesto por más de 70.000 archivos. Este material incluía:

  • Vídeos de ejecuciones y propaganda bélica del Daesh.
  • Cánticos y oraciones destinadas a la radicalización de terceros.
  • Manuales y mensajes de apoyo a grupos terroristas internacionales.

Actualmente, el sujeto se encuentra en libertad a la espera de que la sentencia sea firme, tras haber interpuesto un recurso al fallo judicial emitido a finales de 2024. Esta situación de libertad provisional, que le obliga a comparecer regularmente en los juzgados de la capital alavesa, fue la que le permitió integrarse en el mercado laboral a través de la subcontrata de limpieza.

Indignación sindical y exigencia de nuevos protocolos

La respuesta desde los colectivos policiales no se ha hecho esperar. El sindicato ErNE ha calificado lo sucedido como un error de dimensiones extraordinarias, señalando que los sistemas de control de personal en la academia han quedado obsoletos. Para la central sindical, es inaceptable que en un contexto de alerta antiterrorista reforzada, no se crucen datos de antecedentes penales de forma efectiva con las empresas que prestan servicios en Arkaute.

La exigencia es clara: una auditoría integral de todos los procesos de contratación y una revisión exhaustiva de quiénes tienen permiso para cruzar el umbral de las dependencias policiales. Este incidente abre un debate necesario sobre la externalización de servicios en edificios de alta seguridad y la responsabilidad de la administración en la supervisión de las plantillas ajenas que operan en su interior.

En definitiva, el caso subraya la necesidad de que las políticas de transparencia y seguridad no se detengan en los agentes uniformados, sino que abarquen a cada individuo que, por razones de mantenimiento, tenga acceso a los pasillos y oficinas donde se gestiona la seguridad pública de la ciudadanía.