La caída en desgracia de las redes de comercialización de materias primas en Venezuela ha dejado un vacío que nuevos actores intentan ocupar bajo la sombra de la influencia política. Tras el estallido del escándalo PDVSA-Cripto en marzo de 2023, que terminó con el poder del ministro Tareck El Aissami, el régimen de Nicolás Maduro se vio forzado a reconstruir sus rutas de salida para el oro y el petróleo. Es en este escenario de reorganización donde la Unidad Central Operativa (UCO) y la UDEF han detectado movimientos clave de figuras vinculadas al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
El vacío de poder y la oportunidad minera en el Orinoco
El colapso de la infraestructura de exportación que lideraba El Aissami dejó al chavismo sin sus canales habituales para eludir el embargo internacional. Según los informes de inteligencia, a partir de mayo de 2023, se activó una nueva vía de intermediación encabezada por Julio Martínez y Domingo Amaro Chacón. Estos empresarios, situados en la órbita de confianza de Zapatero, habrían actuado como puentes entre el Palacio de Miraflores y grandes capitales internacionales interesados en el Arco Minero del Orinoco.
El objetivo central de estas gestiones era establecer una alianza estratégica con In2Metals, una firma de explotación minera con sede en Emiratos Árabes Unidos pero controlada por el magnate egipcio Naguib Sawiris. Considerado uno de los hombres más influyentes en el sector extractivo mundial, Sawiris representaba el socio técnico y financiero ideal para reactivar los yacimientos venezolanos que habían quedado huérfanos de gestión tras las purgas internas en el Gobierno de Maduro.
Bajo el paraguas de ‘Su Excelencia’: La cúpula chavista involucrada
La documentación analizada por los investigadores revela que la operación no era un simple acuerdo entre privados, sino que contaba con el beneplácito de las más altas esferas del chavismo. En las comunicaciones intervenidas, los intermediarios se refieren a la necesidad de operar bajo el amparo de figuras designadas como «Su Excelencia» y «M.G.». Los agentes sospechan que estas siglas corresponden a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y a Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario venezolano y pieza clave en la gestión de recursos estratégicos.
La meta final de este entramado era la obtención de una licencia privada para la compra y exportación del «amarillo», término utilizado habitualmente para referirse al oro. Para lograrlo, la red de negocios vinculada a Zapatero utilizó su capacidad de interlocución con la cúpula venezolana, facilitando que el equipo de Sawiris pudiera sortear la burocracia de Minerven (Compañía General de Minería de Venezuela).
Logística crítica y el despliegue técnico en Guasipati
El avance de las negociaciones cristalizó en una expedición técnica al terreno. Los chats interceptados muestran una presión constante por garantizar la seguridad y la logística de los ingenieros enviados por el magnate egipcio. La zona elegida fue Guasipati, un enclave minero fundamental donde se encuentran algunos de los yacimientos más rentables del país. Los desafíos de la zona obligaron a los socios de Zapatero a coordinar minuciosamente:
- Seguridad armada: El despliegue de vehículos blindados y protección para los expertos internacionales.
- Intermediación institucional: Contactos directos con las autoridades locales para permitir el acceso a las galerías subterráneas.
- Gestión de activos: Evaluación de la capacidad operativa de las infraestructuras existentes.
Proyecto Colombia y las minas seleccionadas por In2Metals
Durante la visita, el equipo técnico no se limitó a una inspección superficial. Los expertos de In2Metals, entre los que se encontraban ingenieros como Philip Stander y consultores como Nuris Orihuela, realizaron un análisis exhaustivo del denominado «Proyecto Colombia». Este activo es considerado una de las minas de oro con mayor potencial en el Orinoco.
Además de esta mina principal, la investigación señala que el interés del grupo se extendió a otros yacimientos críticos como Sosa Méndez y la mina Isidora-Laguna. Los técnicos evaluaron la documentación histórica y la producción reciente para determinar la viabilidad de una transferencia de gestión. Todo este proceso, que buscaba externalizar la riqueza minera venezolana hacia manos expertas internacionales, pone de relieve el papel determinante que los enlaces españoles jugaron en la supervivencia económica del régimen de Maduro durante sus horas más bajas de liquidez.
Esta colaboración entre el entorno de Zapatero y el capital global del oro subraya cómo las redes de influencia política se transforman en activos comerciales de alto valor en entornos bajo sanción internacional, utilizando la minería como un salvoconducto financiero ante el aislamiento geopolítico.
