La comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la comisión de investigación del Senado ha servido para que el expresidente del Gobierno trate de disipar las sospechas sobre su papel internacional. Ante el escrutinio de la cámara alta, el político socialista ha defendido la integridad de sus actuaciones exteriores, asegurando que su labor de interlocución en Venezuela no le ha reportado beneficio económico alguno, calificándola como un compromiso estrictamente pro bono.
Consultoría privada y la sombra de Plus Ultra
Uno de los puntos más tensos de la sesión giró en torno a su actividad profesional privada. Zapatero desglosó su relación contractual con la empresa Análisis Relevante, propiedad de Julio Martínez Martínez, confirmando que percibe una remuneración anual cercana a los 70.000 euros por sus servicios de consultoría. Esta revelación es significativa, dado que el empresario mencionado ha estado bajo el foco judicial por la gestión de ayudas públicas a la aerolínea Plus Ultra.
El expresidente fue tajante al desvincular estos ingresos de cualquier gestión de favor hacia la compañía aérea. Según su testimonio, el acuerdo comercial también implicaba la participación de la sociedad gestionada por sus hijas en labores de estrategia de marketing, pero negó haber utilizado su influencia ante cargos públicos para facilitar el rescate financiero de la aerolínea en 2021.
Diplomacia humanitaria: miles de horas sin factura
Frente a las acusaciones de estar a sueldo del ejecutivo de Nicolás Maduro, Zapatero presentó un balance de su actividad diplomática desde 2016. El exdirigente subrayó que su intervención fue solicitada originalmente por sectores de la oposición venezolana con un objetivo humanitario: la liberación de presos políticos.
- Realización de 58 viajes específicos para fomentar el diálogo político.
- Intervención directa en la excarcelación de cientos de ciudadanos.
- Gestiones internacionales en sedes como Washington, Roma y Bogotá.
- Logística de escalas en República Dominicana para sortear la tensión en Caracas.
Zapatero insistió en que ha dedicado «miles de horas» de su vida personal a este conflicto sin recibir «ni un céntimo» de las arcas públicas venezolanas o de la estatal PDVSA. Para el expresidente, las críticas recibidas forman parte de una campaña de desprestigio que ignora los resultados tangibles en materia de derechos humanos.
El desmentido de la mina de oro y el ‘Pollo’ Carvajal
Para desmontar las teorías sobre supuestos pagos en especie del régimen chavista, el compareciente aportó una prueba inesperada: una carta manuscrita de Hugo ‘El Pollo’ Carvajal. En dicho documento, el antiguo jefe de la inteligencia venezolana —actualmente bajo custodia en Estados Unidos— exime al político español de cualquier implicación en tramas corruptas.
Zapatero utilizó esta misiva para negar categóricamente la posesión de una mina de oro en territorio venezolano, un rumor que ha circulado con fuerza en diversos sectores mediáticos. «No había nada contra mí», sentenció el expresidente, lamentando que se utilicen testimonios de figuras polémicas para construir relatos de criminalidad sin base probatoria.
Distancia con el encuentro de Barajas y Delcy Rodríguez
En cuanto a su relación con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, Zapatero admitió mantener una comunicación fluida y semanal basada en la confianza necesaria para la mediación. Sin embargo, se desvinculó totalmente del polémico aterrizaje de la mandataria en el aeropuerto de Barajas en enero de 2020.
Con un tono irónico, el expresidente rechazó haber actuado como facilitador de aquel encuentro, situándose lejos del aeródromo la noche de los hechos. Desmintió asimismo que figuras como Víctor de Aldama actuaran como sus emisarios, defendiendo que su agenda de política exterior se mueve por cauces distintos a los de las redes de influencias investigadas en el caso Koldo.
Una agenda internacional de perfil académico
Finalmente, Zapatero defendió su prestigio internacional citando su participación constante en foros de alto nivel. Durante los últimos años, ha compatibilizado su labor en Venezuela con más de 170 viajes al extranjero para colaborar con instituciones como el Banco Mundial o el Parlamento Europeo, además de impartir conferencias en universidades de élite como Harvard, Yale y Oxford. Su defensa se centró en presentar una trayectoria post-presidencial basada en el prestigio académico y la mediación de conflictos, lejos de las tramas de comisiones que ocupan la actualidad parlamentaria.
