Zoido justifica el cese de García Castaño por filtraciones

La comparecencia de Juan Ignacio Zoido ante la Audiencia Nacional ha dejado un titular claro: la desvinculación total del exministro con las actividades de la denominada Operación Kitchen. Durante su declaración como testigo, el antiguo titular de la cartera de Interior ha sostenido una línea de defensa basada en el desconocimiento operativo de los hechos investigados, situando sus responsabilidades políticas lejos del epicentro del presunto espionaje ilegal al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.

La coartada temporal: De la alcaldía de Sevilla al Ministerio

Uno de los argumentos centrales de Zoido para distanciarse de la trama parapolicial ha sido su ubicación geográfica y política durante los años en los que se gestó el seguimiento a la familia Bárcenas. El exministro ha recordado que, entre 2013 y 2015, periodo en el que se habrían producido las mayores irregularidades, él desempeñaba funciones como alcalde de Sevilla. Según su testimonio, no tuvo constancia alguna de que se estuvieran empleando recursos del Estado para sustraer información sensible sobre la contabilidad B del partido.

Zoido ha subrayado que, al asumir el cargo en Madrid, no recibió informes ni alertas sobre operaciones especiales bajo el nombre de Kitchen. Su narrativa sugiere que la estructura ministerial que heredó no presentaba indicios de estas actividades ilegales, limitándose a la gestión ordinaria y a los asuntos que ya se encontraban bajo supervisión judicial, como las pesquisas sobre el comisario jubilado José Manuel Villarejo.

El cese de Enrique García Castaño: Filtraciones en lugar de Kitchen

El exministro ha querido aclarar los motivos reales tras la destitución del comisario Enrique García Castaño, alias «El Gordo». Lejos de vincular este movimiento con el espionaje a Bárcenas, Zoido ha afirmado que el cese se debió estrictamente a una pérdida de confianza motivada por la filtración de información confidencial a los medios de comunicación.

  • La propuesta de cese provino de la Dirección General de la Policía.
  • Se basó en una información reservada que confirmó la fuga de noticias.
  • La decisión se tomó antes de que la trama Kitchen saltara al debate público.

Con esta explicación, el exresponsable de Interior intenta desmontar la teoría de que la salida de García Castaño fuera una medida preventiva o punitiva relacionada con la red de seguimientos ilegales, enmarcando el cambio en una necesaria depuración de responsabilidades ante conductas internas inapropiadas.

Gestión de fondos reservados y continuidad institucional

Otro de los puntos críticos de la declaración ha sido el uso de los fondos reservados, herramienta que la Fiscalía sospecha se utilizó para sobornar al chófer de Bárcenas. Zoido ha defendido su decisión de no realizar una auditoría sobre la gestión económica de su antecesor, Jorge Fernández Díaz. Según sus palabras, no existía una obligación legal ni administrativa de fiscalizar retroactivamente el uso de este dinero, cuya responsabilidad delegó en la Secretaría de Estado de Seguridad.

Para Zoido, la renovación de la cúpula policial y del ministerio tras su llegada respondió a una lógica de equipo de confianza. En este sentido, ha puesto como ejemplo el relevo de Francisco Martínez, señalando que se produjo bajo una cordialidad institucional absoluta y sin sospechas de criminalidad en aquel momento. El exministro ha concluido que, mientras estuvo al frente del departamento, la prioridad fue la colaboración con la justicia en las causas ya abiertas, sin que el espionaje ilegal llegara a formar parte de su agenda de preocupaciones.

Conclusión del testimonio en la Audiencia Nacional

En definitiva, la postura de Juan Ignacio Zoido refuerza la tesis del «compartimento estanco»: una gestión política que se declara ajena a las maniobras de las cloacas del Estado. Al situar su mirada en la confianza personal y en los informes técnicos de la policía para justificar sus decisiones, el exministro traslada cualquier posible responsabilidad operativa a los mandos técnicos y a la etapa anterior de su propio partido en el Ministerio del Interior.