El escenario judicial del caso Koldo ha dado un vuelco significativo tras la última comparecencia de Javier Hidalgo. El que fuera máximo responsable de Globalia ha pasado de la negativa absoluta a reconocer una relación de trabajo directa con la cúpula del antiguo Ministerio de Transportes. Este giro en el relato no solo pone en entredicho su credibilidad anterior ante la Audiencia Nacional, sino que arroja nuevas sombras sobre la transparencia en la gestión del multimillonario rescate de Air Europa.
Las contradicciones de Javier Hidalgo: De la negativa al reconocimiento
Durante sus intervenciones previas en septiembre de 2024, el discurso de Hidalgo ante el Juzgado Central de Instrucción número 2 era tajante: no existían vínculos ni reuniones presenciales con altos cargos del ministerio liderado por José Luis Ábalos. Sin embargo, su reciente paso por el Tribunal Supremo ha dejado una confesión que desmonta su propia coartada inicial. Al ser interrogado por la defensa de los implicados, el empresario admitió que el contacto con los asesores se produjo precisamente en el contexto de sus visitas oficiales al ministerio.
Este cambio de versión resulta crítico para la investigación, ya que en declaraciones anteriores el exCEO de Globalia había respondido con un «no» rotundo a la pregunta de si se había reunido con el exministro en el año 2020. Ahora, la admisión de que Koldo García solía recibirle minutos antes de sus encuentros privados con Ábalos sitúa al empresario en el centro de una red de contactos institucionales que anteriormente intentó invisibilizar.
El papel estratégico de Víctor de Aldama como facilitador
Uno de los puntos más reveladores del nuevo testimonio de Hidalgo es la confirmación de la centralidad de Víctor de Aldama. Según el relato actual del exdirectivo, el comisionista no era un actor secundario o ajeno a la operativa, sino el verdadero canal de comunicación efectivo con diversas carteras gubernamentales y secretarías de Estado. El análisis de esta relación sugiere que Aldama operaba con una libertad de movimiento inusual en las esferas del poder público.
- Intermediación directa: Aldama gestionaba los hilos con diferentes ministerios para facilitar los intereses de Globalia.
- Presencia institucional: El comisionista acompañaba a Hidalgo de forma recurrente a reuniones con gestores públicos de alto nivel.
- Acceso privilegiado: La figura de Aldama servía para acortar los tiempos de respuesta de la administración durante la crisis del sector aéreo.
El blindaje en el Senado y las repercusiones del rescate
Tras el terremoto causado por sus palabras en el Supremo, Javier Hidalgo optó por la cautela absoluta en su reciente comparecencia ante la comisión de investigación del Senado. Al acogerse a su derecho a no declarar, el empresario buscó evitar nuevas fisuras en su testimonio que pudieran ser utilizadas en su contra en el proceso judicial abierto. Su argumento se basó en que ya había aportado toda la información necesaria como testigo ante la justicia ordinaria.
No obstante, el silencio en la Cámara Alta no detiene el escrutinio sobre el rescate de 475 millones de euros concedido por la SEPI. La evolución de este testimonio marca un hito en la instrucción, obligando a los investigadores a reevaluar si las ayudas públicas se tramitaron bajo los principios de neutralidad y concurrencia, o si la red de influencias admitida por Hidalgo alteró los procedimientos habituales de la administración pública.
En conclusión, el reconocimiento de estos encuentros rompe la estrategia de defensa mantenida durante meses. La figura del «conseguidor» deja de ser una mera sospecha técnica para convertirse, según el testimonio del propio Hidalgo, en el eje sobre el que pivotaron las gestiones más sensibles de Air Europa en el momento más crítico de su historia financiera.
