Chivite: Cerdán negó la trama antes del informe de la UCO

La comparecencia de María Chivite ante la Comisión de Investigación del Parlamento de Navarra ha marcado un punto de inflexión en la narrativa política regional. La presidenta foral ha abordado con contundencia la sombra que el informe de la UCO proyecta sobre su antiguo colaborador y compañero de partido, Santos Cerdán, revelando que el exsecretario de Organización socialista negó sistemáticamente cualquier irregularidad antes de que las investigaciones de la Guardia Civil salieran a la luz pública.

El impacto de las revelaciones de la UCO en el Palacio de Navarra

Durante su declaración, Chivite no ocultó el desgaste personal que ha supuesto el caso de presunta corrupción en la obra pública. Según su testimonio, mantuvo contactos directos con Cerdán para esclarecer los rumores que ya circulaban en los mentideros políticos. La respuesta del dirigente fue siempre la misma: una negativa tajante calificando las sospechas de falsedades absolutas. El quiebre definitivo se produjo tras la publicación del documento de la Unión Central Operativa, un momento que la presidenta calificó como un auténtico impacto emocional que ha derivado en una ruptura total de su relación actual.

Más allá de la esfera personal, la jefa del Ejecutivo navarro puso el foco en la erosión institucional. Denunció que las acusaciones sin pruebas y el tono del debate parlamentario no solo la atacan a ella, sino que socavan los cimientos de la democracia y los sistemas de control administrativo que operan en la comunidad. Para Chivite, la estrategia de la oposición busca deslegitimar los procesos internos de la administración foral mediante la generalización de la sospecha.

Autonomía política frente a la influencia de Ferraz

Uno de los puntos más tensos de la jornada fue el interrogatorio liderado por UPN, donde se intentó vincular cada movimiento de Chivite a la voluntad de Santos Cerdán. Ante la etiqueta de «elefante blanco» que contamina la política navarra, la presidenta esgrimió los siguientes argumentos para defender su gestión:

  • Legitimidad interna: Recordó que su ascenso a la secretaría general del PSN y su candidatura a la presidencia fueron fruto de procesos de primarias respaldados por cientos de militantes, y no por una designación digital.
  • Independencia de pactos: Aseguró que los acuerdos de gobierno en Navarra se deciden en la comunidad, limitándose a informar a la dirección federal en Madrid por una cuestión de estructura orgánica, pero sin supeditación jerárquica en la toma de decisiones.
  • Desvinculación empresarial: Afirmó desconocer por completo las supuestas participaciones de Cerdán en empresas como Servinabar, señalando que dicha información era opaca incluso para los órganos de control hasta la intervención de la UCO.

La moción de censura en Pamplona: ¿Negociación local o nacional?

La reestructuración del poder municipal en la capital navarra también ocupó un lugar central en la comisión. Chivite fue tajante al desvincular la llegada de EH Bildu a la alcaldía de Pamplona de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. Según su versión, los acuerdos se gestaron exclusivamente en el ámbito local y se ratificaron en las asambleas municipales, aunque reconoció que Cerdán, por su cargo nacional, pudo mantener contactos paralelos con la formación abertzale.

En su conclusión, la mandataria navarra hizo un llamamiento a recuperar el respeto por las instituciones públicas. En un entorno marcado por la judicialización de la política, Chivite defendió la robustez de los mecanismos de fiscalización de Navarra, insistiendo en que la transparencia debe ser el muro de contención frente a cualquier trama de corrupción política, independientemente de los nombres propios que aparezcan en los informes policiales.