Asturias defiende sus datos de conservación sobre el lobo

El conflicto de criterios entre Asturias y el Ministerio por la gestión del lobo

La administración asturiana ha manifestado una postura firme frente a la gestión estatal de la fauna silvestre, centrando su discurso en la necesidad de blindar los criterios técnicos frente a las decisiones políticas. La Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha cuestionado abiertamente la metodología del Ministerio para la Transición Ecológica, instando a que se respete el marco de evaluación establecido para el informe sexenal 2019-2024.

El núcleo de la discrepancia reside en la apertura de un proceso de consulta pública para un documento que, por su naturaleza, debería ser estrictamente científico-administrativo. Para el Gobierno del Principado, esta maniobra del Ejecutivo central carece de fundamento legal y amenaza con distorsionar la realidad del estado de conservación de la especie al permitir aportaciones que no necesariamente se ajustan a la metodología oficial o al conocimiento especializado de las comunidades autónomas.

Rigor científico y seguimiento: la base de la postura asturiana

Asturias defiende que su modelo de monitorización es uno de los más avanzados y fiables de España. Este sistema no surge de la improvisación, sino de décadas de seguimiento poblacional y una colaboración estrecha con organismos de prestigio como el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB-CSIC) y la Universidad de Oviedo.

La argumentación enviada al Ministerio subraya que la validación de los datos debe recaer exclusivamente en expertos que utilicen indicadores objetivos. Según la Consejería liderada por Marcelino Marcos, someter estos datos a la opinión pública puede «desdibujar» el rigor de los informes que finalmente se remiten a la Comisión Europea, restando valor al trabajo de campo realizado por los técnicos regionales en coordinación con provincias limítrofes.

Radiografía poblacional: los datos del censo de 2025

Más allá de las alegaciones administrativas, el Principado ha aportado pruebas tangibles sobre la salud poblacional del lobo en su territorio. Las cifras más recientes, actualizadas para el presente año, dibujan un escenario de estabilidad y expansión:

  • Se estima la presencia de 50 manadas en total dentro del territorio asturiano.
  • De ese grupo, 45 manadas son reproductoras, lo que garantiza el relevo generacional y la viabilidad de la especie a largo plazo.
  • Los datos estadísticos de la última década confirman una tendencia de crecimiento sostenido, cumpliendo con los parámetros de conservación favorable.
  • El uso de tecnología de radiomarcaje ha permitido definir con precisión las áreas de campeo, optimizando la convivencia entre la fauna y la actividad ganadera.

Factores externos: incendios y planes de control

Un punto crítico en las alegaciones de Asturias es la aclaración sobre factores coyunturales que el Ministerio pretendía incluir en la evaluación del sexenio pasado. El Principado ha sido tajante: los incendios forestales sufridos el año anterior y las medidas contempladas en el Programa de Actuaciones de Control 2025-2026 son posteriores al periodo evaluado y no deben afectar la nota técnica del informe 2019-2024.

A pesar de esta puntualización temporal, los informes técnicos complementarios remitidos demuestran que ni los incendios ni las actuaciones de gestión han mermado la capacidad biológica de la especie. La transparencia en este análisis busca evitar que sucesos externos se utilicen para justificar un cambio en el estatus de protección que no se corresponda con la realidad biológica del lobo en el noroeste peninsular.

Hacia una gobernanza coordinada en la Conferencia Sectorial

La conclusión de Asturias es una llamada al orden institucional. El Gobierno regional reclama la convocatoria urgente de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente para que las comunidades autónomas —que son quienes ostentan las competencias de gestión directa— den el visto bueno definitivo al informe antes de su envío a Bruselas.

En última instancia, el Principado busca asegurar que la gestión de la biodiversidad se aleje del ruido mediático y se mantenga en el terreno de la ciencia aplicada. La defensa de sus datos no es solo una cuestión de autonomía política, sino una reivindicación del trabajo técnico que, según Asturias, demuestra que es posible mantener una población de lobos saludable sin comprometer la objetividad de los censos oficiales.