La batalla legal en torno a la trágica muerte del fundador de Mango ha dado un giro estratégico. La representación jurídica de Jonathan Andic ha formalizado un recurso de apelación ante la Audiencia de Barcelona, no solo para cuestionar las duras medidas cautelares impuestas, sino para desmontar la narrativa de una «participación premeditada» en el fallecimiento de su progenitor. El equipo legal, liderado por el penalista Cristóbal Martell, denuncia lo que consideran una estigmatización pública del heredero antes de que se clarifiquen los hechos.
La salud física de Isak Andic como eje de la defensa
Uno de los pilares fundamentales del recurso reside en el historial clínico reciente de Isak Andic. La defensa sostiene que el fatal desenlace en Collbató no fue provocado, sino consecuencia de una patología degenerativa en las rodillas que sufría el empresario de 71 años. Para respaldar esta tesis, han aportado pruebas audiovisuales de un incidente ocurrido apenas tres meses antes de la tragedia.
Se trata de una grabación en la que se observa a Isak Andic sufriendo una caída accidental durante un evento en la Mutua Universal. Según los abogados, este episodio demuestra que la víctima presentaba una preocupante inestabilidad física que explica perfectamente cómo pudo perder el equilibrio de forma fortuita mientras realizaba una ruta de senderismo por un terreno irregular.
Cuestionando la cronología de los Mossos d’Esquadra
El recurso también pone el foco en las supuestas visitas previas de Jonathan Andic a Montserrat, que la instrucción interpreta como una labor de reconocimiento del terreno para perpetrar el crimen. Mientras que los informes policiales basados en cámaras de tráfico sugieren tres desplazamientos (los días 7, 8 y 10 de diciembre), la defensa matiza drásticamente esta información:
- 7 de diciembre: Una salida habitual de excursión, actividad frecuente para el investigado.
- 10 de diciembre: Un intento de caminata que fue cancelado casi de inmediato debido a las condiciones meteorológicas adversas.
Este argumento busca invalidar la teoría de la planificación criminal, justificando que la brevedad de la estancia de su vehículo en la zona el día 10 se debió simplemente a la lluvia y no a una inspección de posibles puntos de caída.
Matices semánticos frente a la acusación de contradicción
Otro punto de fricción es la supuesta falta de coherencia en los testimonios del hijo del magnate. La jueza de instrucción detectó discrepancias entre el relato donde afirmaba haber visto a su padre precipitarse y otra versión donde mencionaba haber visto «un cuerpo» cayendo. Sin embargo, el recurso califica estas diferencias como meras variaciones lingüísticas propias de un momento de altísimo estrés.
La defensa aclara que Jonathan se encontraba de espaldas en el momento inicial del accidente. Tras escuchar un ruido seco y girarse bruscamente, fue cuando percibió el movimiento de la caída. Para su representación legal, intentar elevar estos matices a la categoría de indicio de criminalidad resulta desproporcionado y alejado de la realidad de los hechos.
El supuesto móvil económico y la condena social
La jueza mantiene la tesis de una obsesión por el patrimonio, sugiriendo que el miedo a un cambio en el testamento —que supuestamente beneficiaría a una fundación social en detrimento del heredero— fue el detonante del homicidio. Frente a esto, los abogados critican con dureza que se haya sometido al investigado a una exposición mediática innecesaria, incluyendo su conducción esposado ante los tribunales.
En conclusión, el recurso solicita la revocación inmediata de la fianza de un millón de euros y la devolución del pasaporte, argumentando que no existe riesgo de fuga ni pruebas sólidas de criminalidad. La Audiencia de Barcelona deberá decidir ahora si prevalecen los indicios de los Mossos o si la tesis de la caída accidental por problemas de salud cobra fuerza en la fase de instrucción.
