La actual arquitectura del poder en España atraviesa un momento de fragilidad institucional que ha despertado voces críticas dentro de la familia socialista. Nicolás Redondo Terreros, quien fuera secretario general del PSE entre 1997 y 2001, ha alzado la voz para diagnosticar lo que considera una «situación crítica» del PSOE. Según su análisis, el partido no solo necesita una renovación de nombres, sino una refundación estructural que permita a la formación recuperar su esencia como pilar del sistema democrático español.
El agotamiento de una legislatura sin cimientos sólidos
Para el exdirigente vasco, el pecado original de la presente etapa política reside en su génesis. Redondo Terreros sostiene que esta legislatura «nunca debió existir», fundamentando su crítica en la naturaleza de los pactos de investidura. El hecho de que el Gobierno dependa de fuerzas como Junts, lideradas por figuras que han evadido la acción de la justicia, supone, a su juicio, un escenario inédito y preocupante en cualquier democracia consolidada.
Esta anomalía política ha derivado en una parálisis administrativa que afecta directamente a la gestión del Estado. Entre los síntomas más evidentes de esta crisis de gobernabilidad, Redondo destaca los siguientes puntos:
- La ausencia persistente de Presupuestos Generales del Estado, herramienta básica para cualquier Ejecutivo.
- La dificultad extrema para aprobar leyes orgánicas y reformas de calado nacional.
- Una dependencia excesiva de actores políticos cuyos intereses no coinciden con la estabilidad del proyecto común español.
La necesidad de un «parón» estratégico para el socialismo
Lejos de etiquetas simplistas, el exlíder del socialismo vasco aclara que su postura no nace de un «antisanchismo» personal, sino de una visión coherente sobre lo que debe representar el socialismo democrático. Su propuesta pasa por un alto en el camino; un momento de reflexión profunda para analizar hacia dónde se dirige la organización. Redondo evoca con nostalgia pero con rigor analítico la etapa comprendida entre los años 70 y 90, periodo que define como la época dorada del PSOE, donde el partido funcionaba como el motor de la modernización de España.
La desconexión con ese legado, acentuada desde la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero —momento en el que Redondo abandonó la militancia activa—, ha llevado al partido a una deriva que, según él, pone en riesgo su papel como «pieza fundamental del sistema político». La refundación que propone no es un simple cambio de imagen, sino una vuelta a los valores de centralidad y respeto a la legalidad vigente.
Convocatoria de elecciones: La única salida democrática
Ante la imposibilidad de sostener un gobierno sin mayorías claras y basado en acuerdos con quienes desafiaron el orden constitucional, la solución más honesta para Redondo Terreros es devolver la palabra a los ciudadanos. La convocatoria de elecciones generales se presenta como el mecanismo necesario para resetear el tablero político y dotar al país de un Gobierno con capacidad real de gestión.
En conclusión, el análisis de Redondo Terreros subraya una realidad incómoda para Ferraz: la gobernabilidad no puede sostenerse indefinidamente sobre el vacío legislativo y la inestabilidad presupuestaria. El rescate del PSOE pasa, inevitablemente, por un ejercicio de autocrítica que solo puede resolverse en las urnas y con un proyecto que priorice el interés general sobre la supervivencia aritmética en el poder.
