La investigación judicial sobre la tragedia de la DANA en la provincia de Valencia ha dado un giro significativo tras la incorporación de pruebas digitales que reflejan la cronología exacta de la catástrofe. Las comunicaciones personales entre José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la Aemet en la Comunidad Valenciana, y miembros de la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet), ofrecen un testimonio crudo y en tiempo real sobre la magnitud del desastre que se gestaba el 29 de octubre de 2024.
La angustia en WhatsApp: Crónica de una inundación anunciada
El intercambio de mensajes, ahora en manos del Juzgado de Catarroja, desvela una preocupación creciente desde las primeras horas de la mañana. Mientras la burocracia institucional seguía sus cauces, los observadores en el terreno ya advertían de una situación extrema. En localidades como Chiva y Utiel, el lenguaje técnico fue rápidamente sustituido por expresiones de alarma ante la violencia de las precipitaciones.
- 8:47 horas: Un informador desde Chiva alerta a la Aemet de que «se cae el cielo».
- 15:12 horas: Expertos en Utiel confirman el inicio de un diluvio sin precedentes.
- 18:39 horas: La confirmación del desastre total en Chiva, con calles ya inundadas.
Los textos analizados por la magistrada muestran a un alto cargo de Aemet superado por las circunstancias, calificando el episodio como una «pesadilla». Estas conversaciones, aunque de carácter informal, evidencian que el seguimiento meteorológico detectó la anomalía mucho antes de que las alertas masivas llegaran a los ciudadanos.
Coordinación institucional: Convenios pendientes y reuniones aplazadas
Más allá del impacto emocional de los mensajes, el informe de Avamet pone de relieve las carencias en la gestión de emergencias y la falta de protocolos de colaboración activos. A pesar de que la asociación colabora estrechamente con la Agencia Estatal de Meteorología, la relación con otros organismos como la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) era inexistente a nivel institucional el día del desastre.
Resulta especialmente relevante el dato sobre la Generalitat Valenciana. Avamet y el Centro de Coordinación de Emergencias tenían pendiente la renovación de un convenio marco que había caducado en 2021. Aunque el intercambio de datos técnicos se mantenía de forma operativa, una reunión crucial para estrechar lazos prevista para el mismo 29 de octubre fue pospuesta por el propio presidente de Avamet, quien ya anticipaba que la previsión meteorológica demandaría toda su atención profesional.
La advertencia sobre el urbanismo y el retorno del clima
Uno de los puntos más críticos que emergen de este volcado de datos es la reflexión técnica sobre la planificación urbana en zonas inundables. En los mensajes intercambiados durante la tarde del 29-O, los expertos señalaban que el agua simplemente estaba «demandando su terreno». El análisis apunta a una responsabilidad compartida entre el clima mediterráneo y la construcción en cauces y barrancos.
La frase de un socio de Avamet a las 19:15 horas resume el diagnóstico que ahora analiza la justicia: «Hemos construido fatal». Este reconocimiento de que las consecuencias de la riada se agravaban «aguas abajo» debido a la intervención humana en el territorio es una de las piezas clave para determinar si existió negligencia en la gestión del riesgo.
Implicaciones legales de las pruebas aportadas por Avamet
La magistrada ha ordenado el cotejo de estas comunicaciones para verificar su autenticidad y su impacto en la causa penal. El hecho de que la CHJ solicitara datos a la red de Avamet solo después de la tragedia, para complementar sus estudios post-evento, subraya una desconexión previa que la justicia deberá evaluar.
En conclusión, el rastro digital dejado por los expertos durante el paso de la DANA no solo sirve para reconstruir los hechos, sino para poner en duda la eficacia de los canales oficiales de comunicación frente a la agilidad de las redes de observación ciudadana y técnica. La gestión de la catástrofe queda ahora bajo el escrutinio de unos mensajes que, lejos de ser simples palabras de ánimo, eran gritos de alerta ante un desastre inminente.
