La etapa de David Martínez como uno de los pilares accionariales de Banco Sabadell ha entrado en una fase de liquidación definitiva. Tras una década vinculado a la entidad financiera española, el magnate mexicano ha ejecutado una desinversión masiva, desprendiéndose de la mitad de su capital apenas unos meses después de la fallida oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por BBVA, donde su postura generó una fractura interna sin precedentes.
Un repliegue estratégico tras el dividendo de TSB
El movimiento financiero no ha sido casual ni improvisado. Martínez ha esperado al momento oportuno para maximizar la rentabilidad de su salida. Según los registros oficiales de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el inversor ha reducido su peso en el accionariado desde el 3,9% que ostentaba anteriormente hasta un 1,93% actual. Esta operación se ha valorado en aproximadamente 270 millones de euros.
La hoja de ruta de esta desinversión estaba estrechamente ligada al cobro del megadividendo extraordinario derivado de la venta de TSB, la filial británica del Sabadell. Al embolsarse más de 100 millones de euros por este concepto a finales de mayo, el camino para la venta directa de acciones quedó despejado, permitiendo al inversor azteca retirarse con unas plusvalías significativas tras haber recuperado con creces su inversión inicial realizada hace diez años.
Reestructuración de la titularidad y vehículos de inversión
Más allá de la reducción del volumen de acciones, la comunicación al regulador ha revelado una transformación en la arquitectura societaria a través de la cual Martínez gestiona su capital remanente. Las acciones que todavía conserva ya no dependen de Fintech Europe, sino que se han distribuido entre dos nuevas mercantiles de su propiedad: Fintech Luxemburgo y Fintech Latam.
Este cambio de estructura suele responder a criterios de optimización fiscal y diversificación de riesgos geográficos, consolidando su operativa fuera de las jurisdicciones europeas tradicionales mientras mantiene un pie, cada vez más pequeño, en la banca española.
El legado de la discordia: el apoyo solitario a BBVA
La salida de David Martínez no puede entenderse sin el contexto político y estratégico vivido dentro del consejo de administración del Sabadell durante el último año. El mexicano fue la única voz discordante que avaló la propuesta de integración de BBVA, enfrentándose frontalmente al resto de la cúpula directiva liderada por Josep Oliu.
- Voto disidente: Martínez fue el único consejero que vio con buenos ojos la opa, rompiendo la unidad del bloque directivo.
- Salida del consejo: Tras el fracaso de la operación, el inversor abandonó su puesto de consejero, marcando el inicio del fin de su compromiso con la entidad.
- Transición profesional: El presidente Oliu había instado públicamente a que el repliegue del inversor se realizara de forma ordenada para evitar turbulencias en la cotización bursátil.
Perspectivas para el valor bursátil de Sabadell
El mercado ha recibido la noticia con relativa calma, cumpliendo con las expectativas de una «salida profesional» que no desestabilizara el precio de la acción. El interés ahora se centra en saber cuándo y cómo se producirá la venta del 1,9% restante. Con un balance de rentabilidad positivo y habiendo cumplido su ciclo de inversión, el magnate parece priorizar la liquidez tras una década de apuestas estratégicas en el sector bancario europeo.
La conclusión de esta maniobra cierra un capítulo convulso en la historia reciente de Banco Sabadell, que ahora recupera una mayor cohesión interna en su accionariado de referencia tras la marcha parcial de su perfil más «rebelde» y pragmático.
