La seguridad en el sur de España atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por un aumento de la impunidad de las mafias y una sensación de desprotección creciente entre la ciudadanía. Ante este escenario, la Junta de Andalucía ha elevado el tono de su exigencia hacia el Gobierno de la Nación, reclamando una rectificación estratégica urgente: la recuperación de la unidad OCON-Sur, el cuerpo de élite de la Guardia Civil que fue el azote del narcotráfico hasta su disolución hace cuatro años.
El vacío operativo: Una invitación al crimen organizado
Desde la desaparición de los grupos especializados en la lucha contra la droga en el litoral andaluz, la actividad delictiva no solo ha aumentado en volumen, sino que ha mutado hacia formas mucho más agresivas. Lo que antes se concentraba en puntos específicos del Campo de Gibraltar, hoy se ha expandido por todo el litoral y se adentra de forma temeraria en el interior de la comunidad, utilizando cauces fluviales como el del Guadalquivir como autopistas para el transporte de sustancias ilícitas.
La falta de una estructura de respuesta rápida y especializada ha generado un desequilibrio de fuerzas evidente. Los narcotraficantes operan hoy con una audacia renovada, sabedores de que los cuerpos de seguridad actuales carecen de los medios técnicos y humanos suficientes para neutralizar sus infraestructuras, cada vez más sofisticadas y violentas.
Un balance trágico de vidas y seguridad pública
La urgencia de esta petición no responde solo a una estadística delictiva, sino a una realidad teñida de luto que afecta tanto a la sociedad civil como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los episodios de violencia extrema se han multiplicado en las últimas semanas, dejando claro que el Estado debe recuperar el control del territorio de forma contundente. Entre los hechos más alarmantes destacan:
- El aumento de tiroteos en zonas residenciales, como el reciente asesinato ocurrido en Utrera.
- Crímenes brutales que afectan a civiles inocentes, incluyendo menores y mujeres embarazadas, como los sucesos reportados en Isla Cristina.
- La vulnerabilidad extrema de los agentes de la Guardia Civil, evidenciada por los trágicos asesinatos de efectivos en Barbate y Huelva durante el desempeño de sus funciones.
La vertiente social: Explotación de la vulnerabilidad
Más allá de la persecución del delito, la ausencia de una presión policial constante como la que ejercía OCON-Sur tiene un impacto directo en la estructura social de Andalucía. Las redes del narcotráfico se alimentan de la precariedad, reclutando a jóvenes y familias en situación de exclusión para convertirlos en sus engranajes logísticos.
Esta infiltración de la economía delictiva en las capas más desfavorecidas genera un círculo vicioso de inseguridad y degradación social que solo puede romperse con una presencia estatal fuerte y una estrategia de tolerancia cero. La reactivación de unidades de élite no es solo una medida policial, sino una herramienta necesaria para proteger a los sectores más vulnerables de ser absorbidos por las mafias.
Hacia una respuesta estatal coordinada
El diagnóstico de los expertos es unánime: el desmantelamiento de los grupos de élite supuso un error de cálculo que ha dado alas a los clanes de la droga. La Junta de Andalucía sostiene que es imperativo que el Ejecutivo central reconozca este «punto de inflexión» negativo y actúe en consecuencia, dotando a los agentes de los instrumentos necesarios para combatir al crimen en igualdad de condiciones.
La seguridad ciudadana no admite demoras ni debates partidistas cuando lo que está en juego es la integridad de los agentes y la tranquilidad de las familias andaluzas. La recuperación de OCON-Sur se presenta, por tanto, como la única vía sólida para revertir una escalada de violencia que amenaza con cronificarse en el sur de Europa si no se actúa con la firmeza que el momento demanda.
