La escalada de tensión en las costas andaluzas ha dejado de ser una advertencia para convertirse en una crisis de seguridad ciudadana que exige medidas excepcionales. En este contexto, la **reactivación del Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico (Ocon-Sur)** se posiciona no como una propuesta política, sino como una urgencia operativa reclamada desde el Ayuntamiento de Algeciras para frenar el avance de las redes criminales.
El vacío estratégico tras la desaparición del Ocon-Sur
Para José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras y senador, la supresión de esta unidad especializada supuso un paso atrás en la lucha contra las mafias que operan en el Estrecho. La efectividad que demostró el **Ocon-Sur** durante su tiempo de actividad es el principal argumento para exigir su regreso inmediato. Según el regidor, es difícil comprender por qué se desmanteló una herramienta que ofrecía resultados tangibles justo cuando la amenaza comenzaba a ramificarse hacia otras provincias, como se ha evidenciado recientemente en el litoral de Huelva.
La reestructuración de la lucha contra el tráfico de drogas debe basarse en la experiencia previa. Los puntos clave que avalan esta petición incluyen:
- La necesidad de una **coordinación centralizada** que responda con agilidad a los movimientos de las narcolanchas.
- El incremento de la **agresividad de las bandas**, que ya no dudan en enfrentarse directamente a las patrullas.
- La sofisticación tecnológica de los grupos criminales, que cuentan con radares y sistemas de comunicación avanzados.
Impacto social: El riesgo de la narcocultura en zonas vulnerables
Más allá de las incautaciones de hachís y cocaína, el narcotráfico actúa como un agente erosivo en la estructura social de la región. Landaluce enfatiza que estas organizaciones se aprovechan de la **vulnerabilidad económica** para captar a nuevos integrantes, especialmente jóvenes que ven en la delincuencia una salida rápida a la precariedad.
Esta dimensión del problema transforma la seguridad en una cuestión de bienestar social. La presencia del Estado, a través de unidades de élite y un **refuerzo de medios para la Guardia Civil y la Policía Nacional**, actúa como un elemento disuasorio esencial. El alcalde sostiene que no se puede normalizar la violencia ni permitir que el narcotráfico se convierta en una alternativa de vida en los barrios más desfavorecidos del Campo de Gibraltar.
Una reclamación unificada ante el Gobierno central
El respaldo de la Junta de Andalucía, encabezada por Juanma Moreno, ha dado un nuevo impulso institucional a esta demanda. Landaluce ha expresado su gratitud por este apoyo explícito, subrayando que la **seguridad del sur de Europa** depende de la capacidad de respuesta en la frontera marítima española. El mensaje hacia el Ministerio del Interior es claro: rectificar es una muestra de responsabilidad política frente a un problema que afecta a la integridad de los agentes.
En conclusión, el panorama actual en Algeciras y el resto de la comunidad autónoma requiere una vuelta a las estrategias que funcionaron. La recuperación de unidades especializadas no solo busca proteger las costas, sino garantizar que los **servidores públicos** cuenten con el respaldo y las herramientas necesarias para enfrentar a mafias que, hoy por hoy, parecen no tener límites en su despliegue de recursos y violencia.
