Clavijo critica la gestión del Gobierno en la crisis de Ceuta

El polvorín africano y la falta de visión estratégica en Europa

La estabilidad de las fronteras españolas no puede entenderse sin analizar la realidad del continente vecino. Para el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, la actual crisis no es un evento aislado, sino el síntoma de un error estratégico profundo. Mientras África se encamina a duplicar su población para el año 2050 con una media de edad extremadamente joven, las potencias occidentales parecen ignorar este cambio demográfico. Clavijo sostiene que tanto la Unión Europea como Estados Unidos están retirando la cooperación necesaria, lo que solo fomenta la desigualdad y empuja a miles de personas a buscar alternativas desesperadas en el mar o en las vallas fronterizas.

El mandatario autonómico subraya que la situación en el Sahel es especialmente alarmante y que el nuevo pacto migratorio europeo parece haber nacido con deficiencias estructurales que no frenan la presión en zonas críticas. Según su análisis, mientras no se entienda que África necesita oportunidades de vida y no solo ser un territorio de extracción de recursos, el flujo migratorio hacia el norte seguirá siendo una constante imparable.

Duras críticas a la gestión de Moncloa durante la crisis de Ceuta

Uno de los puntos más controvertidos en el discurso de Clavijo ha sido la gestión del Gobierno de España ante la reciente presión migratoria en Ceuta, donde se ha registrado la entrada de miles de personas. El líder canario ha calificado como inaceptable que la respuesta estatal haya tardado más de un mes en materializarse de forma efectiva. En su opinión, resulta incomprensible que el presidente Pedro Sánchez mantuviera su periodo de vacaciones mientras la población de la ciudad autónoma experimentaba sentimientos de miedo e incertidumbre.

Para Clavijo, un líder nacional debe priorizar la presencia y la toma de decisiones en momentos de tensión migratoria, puesto que la ausencia de mando genera una percepción de abandono tanto en los ciudadanos como en las instituciones locales que gestionan la primera línea de llegada. La crítica no se queda solo en la superficie; el presidente canario apunta a una «deficiencia» severa en el control de fronteras y a la carencia de una política migratoria común que sea capaz de anticiparse a estos escenarios.

La paradoja de la solidaridad y el papel de la oposición

El análisis de Clavijo también pone el foco en las contradicciones internas de la política nacional. Ha expresado su firme respaldo a Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, pero ha sido implacable con aquellos sectores que utilizan la bandera de España de forma partidista. El presidente canario denuncia una incoherencia manifiesta: aquellos que se manifiestan por la unidad nacional son, a menudo, los mismos que bloquean la acogida de menores migrantes en sus respectivos territorios o se ausentan de las comisiones de infancia.

  • Responsabilidad compartida: Clavijo aboga por enfriar el debate político y priorizar la colaboración técnica sobre el ruido mediático.
  • Cierre de filas: Se hace un llamamiento urgente a convocar a los portavoces parlamentarios para abordar el problema como una crisis de Estado.
  • Incapacidad gubernamental: El líder autonómico percibe que el Ejecutivo actual no puede resolver este desafío en solitario sin un consenso amplio.

Canarias y el espejo de Ceuta: ¿Un futuro compartido?

Aunque la geografía ofrece a las Islas Canarias una barrera física natural a través del océano Atlántico, los datos son preocupantes: en lo que va de 2024 ya se han contabilizado 47.000 llegadas. Clavijo advierte que la relativa «protección» del mar es frágil. Si Marruecos llegara a relajar la vigilancia en sus costas, el archipiélago podría enfrentarse de nuevo a oleadas masivas en islas como Lanzarote o Fuerteventura, similares a las que hoy sufre Ceuta por su frontera terrestre.

La tendencia actual muestra un desplazamiento de las rutas hacia la isla de El Hierro, un intento de los migrantes por eludir los controles más cercanos a la costa africana, lo que aumenta la peligrosidad de la travesía. En este contexto, Clavijo insiste en que no se trata de una generación espontánea de crisis, sino del resultado de una ausencia de estrategia de país. La solución, concluye, pasa por una visión a largo plazo que involucre a todas las fuerzas políticas para evitar que las generaciones futuras paguen los errores de la inacción presente.