La transformación digital del Banco Santander ha alcanzado un punto de madurez que ahora se traduce en ajustes dentro de su estructura laboral. La entidad financiera ha comunicado a las organizaciones sindicales su intención de poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará específicamente a sus filiales tecnológicas. Este movimiento marca el fin de una etapa de intenso desarrollo de software y el inicio de un periodo centrado en la optimización operativa.
Optimización tras el despliegue global de Gravity
El foco de este ajuste de plantilla se encuentra en dos sociedades clave: Santander Digital Services y Gravity. Esta última ha sido la pieza fundamental en la modernización del core bancario del grupo, permitiendo la migración de datos y operaciones a una infraestructura más ágil y eficiente. Sin embargo, el éxito del proyecto parece haber reducido la necesidad de mantenimiento intensivo.
La situación actual de estas filiales se puede resumir en los siguientes puntos estratégicos:
- Culminación de proyectos: La mayor parte del trabajo de implementación de plataformas ya se ha completado en los mercados principales.
- Fase final en Brasil: El despliegue de la arquitectura Gravity solo tiene pendiente su ejecución total en el mercado brasileño, habiendo finalizado ya en el resto de geografías.
- Transición operativa: La entidad busca adaptar el volumen de sus equipos técnicos a una etapa de mantenimiento en lugar de creación desde cero.
Un escenario de negociación en busca de salidas no traumáticas
A pesar de la contundencia que suele acompañar a un ERE, fuentes próximas a la negociación indican que el Santander pretende que el proceso sea consensuado. El objetivo es establecer una mesa de diálogo con los sindicatos para definir las condiciones de salida, priorizando fórmulas que minimicen el impacto social. Por el momento, la cifra exacta de trabajadores afectados y las indemnizaciones propuestas permanecen bajo reserva, a la espera de la constitución oficial de la mesa negociadora.
Contraste con la solidez financiera de la matriz
Resulta paradójico que esta reducción de empleo se plantee en un contexto de rentabilidad para la división tecnológica. Santander Global Technology & Operations, la matriz de las filiales afectadas, cerró el ejercicio anterior con una plantilla de aproximadamente 10.000 profesionales y unos beneficios que superaron los 16 millones de euros, triplicando sus resultados previos.
Este nuevo ajuste se diferencia claramente del plan de prejubilaciones voluntarias negociado recientemente. Mientras que aquel era un proceso optativo basado en la edad de los empleados, el ERE actual se fundamenta en razones estructurales y organizativas vinculadas directamente a la evolución del negocio digital del banco. La eficiencia tecnológica, una vez alcanzada, parece exigir ahora una estructura de personal más ajustada a la realidad post-desarrollo.
