Quinta muerte por fiebre del Nilo en Andalucía

La crisis sanitaria provocada por el virus del Nilo Occidental continúa escalando en el sur de España, sumando una nueva tragedia que pone de relieve la vulnerabilidad de ciertos grupos de población. Las autoridades sanitarias andaluzas han confirmado recientemente el fallecimiento de un hombre de 75 años, residente en la localidad sevillana de Aznalcázar, lo que eleva la cifra total de decesos a cinco durante la presente temporada.

Cronología de la letalidad en el Aljarafe y entorno

El último caso registrado corresponde a un paciente que presentaba patologías previas, un factor recurrente en la mayoría de los cuadros graves de esta enfermedad. Tras ser diagnosticado con una afectación neuroinvasiva, permaneció ingresado desde finales de agosto en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, donde finalmente no pudo superar las complicaciones derivadas de la infección.

Este fallecimiento se suma a una lista de víctimas que evidencia una mayor incidencia en la provincia de Sevilla, aunque con ramificaciones en otras zonas:

  • Dos Hermanas: Un varón de 82 años falleció a principios de agosto, abriendo el balance de mortalidad de este año.
  • Utrera: El virus se cobró la vida de un vecino de 89 años a finales del mismo mes.
  • Tomares/Mazagón: Una de las muertes más complejas, correspondiente a un paciente de 81 años cuya exposición se localizó en la costa onubense.
  • La Puebla del Río: Hace apenas una semana, un hombre de 84 años con enfermedades crónicas se convirtió en la cuarta víctima oficial.

Expansión territorial y nuevas alertas epidemiológicas

La situación ha obligado a la Consejería de Salud y Consumo a redefinir constantemente sus mapas de riesgo. La última actualización incorpora al municipio onubense de Santa Ana la Real como zona en alerta tras la detección de un caso de meningitis vírica vinculado directamente al patógeno. Esta declaración implica la activación inmediata de planes de choque contra el mosquito transmisor que deberán mantenerse, al menos, hasta finales de octubre.

La dispersión geográfica del virus ya no se limita exclusivamente a las marismas del Guadalquivir. Actualmente, se vigilan de cerca puntos en Almería, Cádiz, Córdoba y Huelva, además de los núcleos ya conocidos en Sevilla. Localidades como La Carlota, La Rambla o la entidad de Las Cuartillas en Mojácar se encuentran bajo protocolos de vigilancia intensiva para frenar la proliferación de vectores.

Balance clínico: ¿Cuál es el alcance real del brote?

A nivel estadístico, el impacto de la fiebre del Nilo en Andalucía durante este año refleja una actividad viral inusualmente alta. De los 74 diagnósticos confirmados en humanos, la distribución de la gravedad se divide de la siguiente manera:

  • Casos graves: 32 pacientes han desarrollado complicaciones severas, incluyendo cuadros de meningitis o encefalitis.
  • Casos leves: 42 personas han presentado síntomas moderados que no han requerido intervenciones críticas.
  • Presión hospitalaria: Un total de 36 personas han necesitado ingreso médico a lo largo de la campaña, manteniéndose todavía varios pacientes bajo cuidados hospitalarios.

Para contextualizar la magnitud del esfuerzo preventivo, se han realizado hasta la fecha más de 800 estudios de laboratorio en pacientes sospechosos, además de un cribado exhaustivo en casos de meningitis de origen desconocido. El control de las poblaciones de mosquitos y la concienciación ciudadana en el uso de repelentes y protección física siguen siendo las únicas barreras efectivas mientras las temperaturas otoñales permitan la actividad del insecto.

En definitiva, Andalucía se enfrenta a un escenario donde la vigilancia epidemiológica debe ir acompañada de una gestión municipal rigurosa del entorno ambiental, especialmente en zonas cercanas a estancamientos de agua y áreas periurbanas donde el riesgo de picadura es significativamente mayor.