Sevilla despide hoy a una de sus figuras políticas más trascendentales de las últimas décadas. Alfredo Sánchez Monteseirín, quien ostentara el bastón de mando municipal durante doce años ininterrumpidos, ha fallecido a los 69 años de edad. Su fallecimiento, ocurrido tras una batalla prolongada contra una grave enfermedad, marca el final de una era para el socialismo andaluz y para una capital que, bajo su dirección, experimentó una metamorfosis urbana sin precedentes desde la Exposición Universal de 1992.
El arquitecto de la Sevilla contemporánea
Si algo definió el mandato de Sánchez Monteseirín fue su determinación por romper con la inercia estética y funcional de la ciudad. No fue un gestor de transiciones, sino un impulsor de cambios estructurales que, aunque en su momento generaron intensos debates sociales, hoy forman parte intrínseca de la identidad sevillana. Durante sus tres legislaturas, la ciudad abrazó un modelo de movilidad sostenible que la situó en los rankings internacionales gracias a una ambiciosa red de carriles bici.
Su legado arquitectónico más icónico y controvertido es, sin duda, el proyecto Metropol Parasol, conocido popularmente como las Setas de la Encarnación. Bajo su gobierno, el centro histórico vivió una peatonalización masiva y se recuperaron espacios degradados como la Alameda de Hércules. Monteseirín entendía que Sevilla debía ser una metrópoli competitiva y moderna, capaz de mirar al futuro sin renunciar a su historia, una visión que defendió con tesón pese a gobernar sin mayorías absolutas.
Una vida ligada al servicio público y la medicina
Nacido en La Rinconada en 1957, su formación académica como licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Sevilla marcó un perfil humanista que siempre intentó trasladar a la gestión institucional. Antes de alcanzar la alcaldía en 1999, su carrera política ya era sólida: fue concejal en Burguillos, presidente de la Diputación de Sevilla y lideró la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP).
- Presidencia de la Diputación de Sevilla (1995-1999).
- Alcaldía de Sevilla (1999-2011).
- Delegado especial del Estado para la Zona Franca de Sevilla.
- Impulsor de la red de Metrocentro y el tranvía urbano.
Tras abandonar la primera línea municipal, continuó vinculado a la gestión pública como delegado en la Zona Franca, manteniendo siempre un perfil discreto pero influyente dentro del PSOE. Sus compañeros de filas y rivales políticos coinciden hoy en señalar su capacidad de trabajo y su inquebrantable vocación municipalista.
Un adiós marcado por el reconocimiento y la emoción
En los últimos meses, la salud del exalcalde se había deteriorado notablemente, lo que le impidió participar presencialmente en varios actos de homenaje. Uno de los momentos más emotivos se produjo el pasado 30 de mayo, durante la festividad de San Fernando, cuando su esposa, Felisa Tomás, recogió en su nombre la Medalla de Oro de Sevilla. Fue un tributo a su «proyección de la ciudad», un reconocimiento que llegó en el ocaso de su vida pero con el consenso de una corporación que hoy ha guardado un respetuoso minuto de silencio en su memoria.
Figuras del ámbito nacional, incluido el presidente del Gobierno, han destacado que el legado de Monteseirín no se mide solo en hormigón o infraestructuras, sino en la apertura de Sevilla hacia la sostenibilidad y el progreso social. Su familia, que en verano de 2024 agradecía la discreción ante su estado de salud, ha recibido el afecto de una ciudad que, guste más o menos su estilo, es hoy el reflejo de las decisiones que él tomó hace dos décadas.
Conclusión: El fin de una hegemonía municipalista
Con la partida de Alfredo Sánchez Monteseirín, desaparece el alcalde más longevo que ha tenido Sevilla desde el siglo XIX. Su figura será estudiada por los analistas políticos como el ejemplo de cómo transformar una ciudad desde la minoría parlamentaria, basándose en la negociación y la audacia urbanística. Sevilla hoy no solo llora al político, sino al médico y al ciudadano que dedicó su existencia a imaginar una capital más habitable para las próximas generaciones.
