Fiscalía pide archivar la querella contra la juez de la DANA

El horizonte judicial de la magistrada encargada de investigar las responsabilidades penales tras la DANA de Valencia comienza a despejarse. El Ministerio Público ha sido contundente en su último informe, solicitando al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que no admita a trámite la querella presentada contra la instructora y su marido. Según el análisis de la Fiscalía Provincial de Valencia, los hechos relatados por la acusación carecen de la entidad suficiente para ser considerados constitutivos de infracción penal, situándose lejos del umbral necesario para iniciar un proceso de esta naturaleza.

Inexistencia de indicios en la gestión de la instructora

La postura de la Fiscalía se fundamenta en un análisis jurídico exhaustivo de las denuncias interpuestas. Tras evaluar las acusaciones que apuntaban a presuntos delitos de prevaricación, revelación de secretos y coacciones, el fiscal encargado concluye que no se cumplen los requisitos técnicos que definen estas figuras delictivas. Este movimiento supone un respaldo significativo a la labor de la jueza Nuria Ruiz Tobarra, cuya gestión en la causa principal de la riada había sido puesta en entredicho por un sector de las víctimas representadas legalmente.

El núcleo de la controversia giraba en torno a la supuesta intervención del cónyuge de la magistrada, también miembro de la carrera judicial, en las diligencias de investigación. No obstante, el Ministerio Público sostiene que los argumentos presentados en la querella no ofrecen una base sólida que justifique una imputación penal, instando al archivo inmediato de las actuaciones para evitar dilaciones indebidas en la instrucción principal del desastre natural.

Las claves de la querella y las pretensiones de la acusación

La acción legal, impulsada por la asociación liderada por el abogado Rubén Gisbert, no solo buscaba la investigación de la magistrada, sino que planteaba medidas drásticas para alterar el curso del procedimiento judicial. Entre las peticiones más destacadas se encontraban:

  • La suspensión cautelar de las funciones judiciales tanto de la jueza como de su marido.
  • El traslado íntegro de la competencia de la causa a la Audiencia Nacional, alegando falta de imparcialidad en el ámbito local.
  • La realización de exámenes psiquiátricos a la instructora para evaluar su capacidad en el cargo.
  • La nulidad de todas las declaraciones tomadas a familiares de las víctimas bajo la supuesta dirección externa del cónyuge.

Estas demandas fueron presentadas en un contexto de alta tensión mediática, coincidiendo con comparecencias políticas donde se cuestionó la estrategia del letrado, llegando a calificarse sus movimientos como oportunismo procesal por parte de diversos grupos parlamentarios en las Cortes Valencianas.

El precedente del conflicto en el juzgado

Este no es el primer choque frontal entre la dirección del juzgado y la acusación particular. Semanas atrás, la propia jueza Ruiz Tobarra ya había rechazado de plano varios incidentes de recusación y nulidad presentados por el mismo abogado. En aquella resolución, la magistrada fue especialmente crítica, describiendo los escritos de la acusación como una amalgama de ataques personales y «argumentos inconexos» que intentaban construir una narrativa alejada de la realidad procesal.

Para la instructora, el uso de estos recursos representaba un claro fraude procesal, diseñado con el único fin de apartarla de la causa mediante la descalificación profesional y personal. La magistrada defendió la integridad del procedimiento, señalando que las acusaciones de la querella ignoraban principios elementales del derecho y buscaban obstaculizar el esclarecimiento de los hechos relacionados con la tragedia de la DANA.

Continuidad de la instrucción judicial

Con la petición de archivo por parte de la Fiscalía, la pelota queda ahora en el tejado de la Sala de lo Civil y Penal del TSJCV. Si el tribunal sigue la recomendación del Ministerio Público, se cerraría este capítulo paralelo, permitiendo que la investigación central sobre la gestión de la catástrofe recupere su ritmo habitual sin la sombra de una querella criminal sobre su responsable. La prioridad actual del sistema judicial valenciano reside en determinar las responsabilidades técnicas y políticas del fatídico episodio de 2024, una tarea que requiere de una estructura judicial estable y libre de conflictos competenciales internos.