Chófer de Pano confirma a UCO la oferta de compra del PSOE

Intento de soborno judicial: El testimonio del chófer que compromete al PSOE

El escándalo que rodea las presuntas entregas de dinero en la sede socialista ha dado un giro determinante tras las últimas revelaciones judiciales. Álvaro Gallego, quien fuera el conductor de confianza de la empresaria Carmen Pano, ha confirmado ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la existencia de maniobras para manipular su testimonio. Según el atestado, se le ofrecieron importantes sumas de dinero y beneficios materiales con un objetivo nítido: que tanto él como su jefa negaran haber llevado sobres con efectivo a la calle Ferraz.

Las cuatro reuniones secretas en el despacho IBDO

El escenario de estas negociaciones no fue fortuito ni improvisado. Gallego detalló a los investigadores de la Benemérita que mantuvo hasta cuatro encuentros con la abogada Letizia de la Hoz. Estas citas, celebradas en la sede del bufete IBDO en Madrid, tenían como finalidad coordinar una versión exculpatoria para ciertos cuadros políticos. La letrada se presentó ante el chófer como una intermediaria que actuaba en representación de «gente del PSOE», buscando que los testigos clave se desdijeran de lo publicado inicialmente en los medios de comunicación.

El precio del silencio: Viviendas, bodas y un vehículo nuevo

La oferta económica para comprar la voluntad de los testigos fue, según el relato de Gallego, detallada y ambiciosa. Para asegurar que la trama de corrupción no salpicara a los niveles más altos de la formación, se pusieron sobre la mesa diversas contraprestaciones económicas:

  • Pago del alquiler: Se ofreció sufragar la renta mensual de 2.500 euros de la vivienda de Carmen Pano durante un periodo de siete años.
  • Financiación familiar: Una partida de 25.000 euros destinada exclusivamente a costear la celebración de la boda de la hija de la empresaria.
  • Compensación directa: Para el propio Álvaro Gallego, la oferta incluía un pago de 15.000 euros destinado a la compra de un automóvil personal.

La estrategia política: Blindar a Ábalos y señalar a Aldama

La maniobra no solo buscaba el silencio, sino una reescritura total de los hechos acontecidos. La consigna transmitida por la abogada era clara: proteger la figura del exministro José Luis Ábalos y de su asesor Koldo García. La directriz consistía en afirmar ante el juez que lo transportado en aquellas bolsas no era dinero en metálico, sino documentación administrativa sin relevancia penal.

En el caso de que la existencia del dinero fuera imposible de ocultar, el plan alternativo consistía en señalar a Víctor de Aldama como el único responsable y receptor final de los fondos. Según el testimonio del chófer, la intención era presentar a Aldama como un «cerebro» solitario que se habría quedado con las comisiones, liberando así de cualquier carga de responsabilidad política a los cargos del Gobierno y del partido.

Ruptura de relaciones tras la declaración en el Supremo

A pesar de la presión y de las suculentas ofertas materiales, la estrategia de silenciamiento fracasó. Tanto Gallego como Pano optaron por mantener la veracidad de su relato cuando fueron citados por el Tribunal Supremo. Esta decisión de colaborar con la justicia en los términos originales provocó una reacción inmediata por parte de la mediadora. Según el informe de la UCO, tras comprobar que el chófer no cedió al soborno durante su comparecencia, la abogada De la Hoz rompió cualquier tipo de comunicación con ellos, evidenciando el fracaso del intento de obstrucción a la justicia.

Este testimonio refuerza la tesis de los investigadores sobre los esfuerzos desesperados desde ciertos sectores vinculados al poder para tapar una financiación irregular que ahora queda más expuesta que nunca ante los tribunales.