Contra todo pronóstico, y en un escenario marcado por la digitalización extrema de las finanzas, el dinero físico está reclamando su espacio en las calles de España. Por primera vez en un lustro, el parque de cajeros automáticos ha experimentado un crecimiento neto, rompiendo una tendencia de desmantelamiento que parecía irreversible. Este cambio de rumbo no solo responde a una necesidad logística, sino a un fenómeno social donde el uso del efectivo sigue batiendo registros históricos a pesar del empuje de los pagos invisibles.
El retorno de los terminales: fin a la racha de cierres
Desde que en 2020 se iniciara un agresivo proceso de reestructuración bancaria, marcado por los cierres de sucursales y los expedientes de regulación de empleo, la disponibilidad de terminales físicos no había dejado de mermar. Sin embargo, el ejercicio de 2025 ha marcado un punto de inflexión con la instalación de 138 nuevas unidades, elevando el censo total a 43.310 dispositivos operativos en todo el territorio nacional.
Lo más llamativo de este incremento es que no proviene de la banca tradicional de mayor tamaño. Entidades como BBVA o CaixaBank han continuado ajustando sus redes internas para optimizar costes. El verdadero motor de este crecimiento se encuentra en la estrategia de expansión de nuevos actores tecnológicos y en la presión institucional por frenar la exclusión financiera en las zonas menos pobladas.
Revolut y el asalto al asfalto español
Uno de los catalizadores fundamentales de este repunte ha sido la incursión de Revolut en el ámbito de la infraestructura física. El gigante británico ha puesto en marcha un plan ambicioso para desplegar alrededor de 200 terminales propios. El objetivo es doble: mejorar la experiencia de sus usuarios eliminando las comisiones por retirada y, simultáneamente, reducir los costes operativos que supone depender de las redes de la competencia.
- Expansión estratégica: Los neobancos ya no solo buscan presencia en la nube, sino visibilidad física.
- Autonomía financiera: Disponer de red propia otorga un mayor control sobre las tarifas aplicadas al cliente final.
- Atracción de usuarios: La posibilidad de obtener billetes sin recargos es un factor decisivo para el cliente medio en España.
La España rural: subvenciones contra el vacío financiero
El giro geográfico también ha sido determinante. Tras años de abandono, el sector bancario está volviendo a mirar hacia las provincias. Localidades en Almería, Alicante o Palencia han visto cómo se reactivaban puntos de servicio físico. Este movimiento está fuertemente respaldado por las administraciones locales y ayuntamientos, que han comprendido que la retirada de efectivo es un servicio esencial para la supervivencia de los pueblos pequeños.
Mediante subvenciones públicas, corporaciones locales están incentivando a los bancos para que mantengan o instalen cajeros donde antes no era rentable. Un ejemplo claro es el de la red de CaixaBank, que a pesar de sus ajustes globales, ha recibido ayudas millonarias para garantizar que los ciudadanos de la periferia no queden desconectados del sistema monetario tradicional.
Récord histórico de efectivo frente al euro digital
Resulta paradójico que, mientras el Banco Central Europeo (BCE) acelera los preparativos para el euro digital, la demanda de billetes físicos esté en su punto más alto. En el último año, los ciudadanos españoles retiraron de los cajeros la cifra récord de 129.300 millones de euros. Tras el desplome del 18% sufrido durante el año de la pandemia, la recuperación ha sido constante, demostrando que la sociedad española aún no está lista para renunciar a la tangibilidad del dinero.
Este apego al metálico se traduce en una desconfianza creciente hacia las nuevas propuestas de moneda digital soberana. Según los últimos estudios del Banco de España, el rechazo al euro digital ha crecido significativamente, alcanzando a un 70% de la población que manifiesta no tener intención de utilizarlo. Los motivos varían desde la preocupación por la privacidad de los datos hasta la falta de comprensión sobre sus ventajas frente al dinero contante y sonante.
Perspectivas para el ecosistema de pagos
El panorama financiero en España se dirige hacia un modelo híbrido. Aunque el pago con móvil y tarjeta es masivo, el cajero automático ha dejado de ser una reliquia del pasado para convertirse en una herramienta de resiliencia financiera. La hoja de ruta del BCE sitúa el lanzamiento de las pruebas piloto del euro digital en 2027, pero la realidad de las calles sugiere que la convivencia con los billetes será mucho más larga y estable de lo que los tecnócratas de Frankfurt habían previsto originalmente.
