Inspectora pide prohibir al exDAO que se comunique con ella

Un pulso judicial por la integridad de la denunciante

La batalla legal que enfrenta a una inspectora de policía con el que fuera el máximo responsable operativo del cuerpo, José Ángel González, ha tomado un nuevo giro en los juzgados de Madrid. Tras la reciente negativa judicial de imponer medidas cautelares, la representación legal de la agente ha formalizado un recurso de reforma. El objetivo es revertir la decisión que permite al exDAO mantener, técnicamente, una vía de comunicación abierta con la mujer que lo acusa de agresión sexual.

El núcleo de la controversia reside en la interpretación de lo que constituye un peligro real para la víctima durante la fase de instrucción. Mientras que el magistrado del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número ocho de Madrid no observó indicios de amenaza inmediata, el abogado Jorge Piedrafita sostiene que la resolución judicial carece de una motivación suficiente y minimiza el impacto psicológico que el proceso ejerce sobre la denunciante.

La reinterpretación del riesgo: más allá del contacto físico

Uno de los argumentos centrales del recurso es el cuestionamiento del concepto de «riesgo» manejado por el juzgado. Para la acusación, la seguridad de la víctima no se garantiza únicamente por la ausencia de encuentros físicos, sino que debe extenderse a la prevención de cualquier tipo de contacto no deseado o maniobra que pueda derivar en una revictimización.

  • Presión psicológica: La defensa de la inspectora argumenta que la jerarquía previa y la relevancia del investigado pueden influir en el estado anímico de la agente.
  • Protección preventiva: Se solicita que, ante la gravedad de los hechos denunciados, la cautela sea la norma predominante para evitar interferencias en la instrucción.
  • Evaluación actualizada: Como alternativa, se ha propuesto que la policía realice un nuevo análisis de riesgo para determinar si las circunstancias actuales justifican el alejamiento.

El auto recurrido se basaba en que, desde el pasado verano, no se han producido incidentes ni intentos de acercamiento. No obstante, la parte querellante insiste en que la protección integral debe ser proactiva y no reactiva, especialmente en delitos de esta naturaleza donde la vulnerabilidad es extrema.

Argumentos enfrentados: ¿Venganza o agresión sexual?

El escenario procesal se ha vuelto especialmente tenso tras las declaraciones de ambas partes el pasado 17 de marzo. Mientras la inspectora ratificó los términos de su querella criminal, el exdirector adjunto operativo utilizó términos contundentes para descalificar la denuncia, atribuyéndola a sentimientos de odio y una supuesta intención de dañar su reputación profesional tras su jubilación.

La estrategia de la defensa de González, liderada por los letrados Velasco y Fúster-Fabra, intenta desviar el foco hacia una presunta motivación económica y administrativa. Sugieren que la agente busca consolidar una situación de acoso o agresión para obtener beneficios en su jubilación o pensiones futuras. Este choque de narrativas subraya la complejidad de un caso que no solo afecta a dos individuos, sino que pone a prueba los protocolos de violencia de género dentro de las instituciones de seguridad del Estado.

El impacto de la jerarquía en la instrucción judicial

Un punto determinante en la decisión previa del juez fue que el investigado ya no ostenta el cargo de máxima autoridad policial. Esta jubilación, a ojos del magistrado, diluye la capacidad de presión sobre la subordinada. Sin embargo, el recurso presentado rebate este punto, señalando que la influencia de un alto mando no desaparece automáticamente con el cese administrativo, y que el entorno profesional compartido sigue siendo un factor de estrés postraumático para la denunciante.

En conclusión, el tribunal deberá decidir ahora si rectifica su postura y otorga la orden de protección solicitada o si mantiene la libertad de comunicación para el exDAO. Este caso se mantiene como un referente sobre cómo los juzgados de violencia sobre la mujer gestionan las denuncias contra altas esferas del poder, donde el equilibrio entre la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva de la víctima es más delicado que nunca.